Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

Des-autorizados: dec-epcionante

He escrito mucho en este blog sobre cine venezolano. Me he agarrado con un gentío por tener siempre “alguito” que defender, pues aunque suelan fallar en guión, producción, actuación, yo creo ciegamente en el cine que se hace en este país y tengo mi larga lista de favoritas y todo, mucho antes de que se pusiera de moda el cine merideño o este último al que no sé cómo llamar.

El viernes se estrenó en todo el país Des-autorizados de Elia Schneider. Yo fui el sábado, justo un día después a darle otro voto de confianza al cine nacional y a ver por supuesto, a mi novio Erich Wildpret. Y esta vez no tengo nada que defender, nada que argumentar para decir “pero es que tenía esto o lo otro”, alguito para justificar, pues. Hacía años que yo no veía una película taaan mala, y como es de aquí, salí del cine no sólo decepcionada, sino con pena y mucha, y de paso, me sentí estafada por Schneider.

No tiene sentido hacer una reseña de la película, porque la película en sí, no tiene sentido. Y no es que se trate de una historia “loca” como decían algunos en el cine ayer, porque vamos que yo soy fanatiquísima de las pelis locas, de atrás pa’lante, raras o lo que sea. Esto es un gran absurdo que se pierde de vista. Su creadora dijo que la había concebido de manera distinta a como se conciben las películas tradicionalmente, pero una cosa es salirse del patrón ancestral y otra, hundirse en un sinsentido. Creo que ni los más open mind, vanguardistas, whatever, la calificarán positivamente, ni se creerá ese cuento de “una comedia artística”.

Si alguien tenía un prejuicio con Schneider por su dirección de Huelepega y relacionarla inmediatamente con las de su esposo, Sicario y Garimpeiro, se lo puede sacudir de inmediato con esta película, que aunque se llama “Des-autorizados” y pudiera evocar cualquier mala maña de sus conocidas producciones, no tiene nada que ver, y usted amigo espectador, añorará como nunca al malandro del cliché cinematográfico venezolano, aunque no lo quiera. Gran distancia de Punto y Raya, su buena película.

Hubo real, cómo no. No es para nada una producción con las uñas. Llena de absurdos y paradojas como las mujeres que cantan al principio y durante varias escenas de la historia, produciendo, lo juro, dolor de estómago. Las actuaciones son pésimas, sólo Dad Dáger sacó un poco por elenco. Yo he reseñado aquí casi todas las películas en las que ha actuado Erich Wildpret y en todas le he dado un hijo, pero ni por el amor rotundo lo puedo defender en ésta. Creo que me faltó Un lugar lejano, precisamente de José Ramón Nóvoa (me suena rarísimo ese acento pero así lo escriben en los créditos), el esposo de Schneider, pero igual amé el personaje de Wildpret ahí. Ahora,  “Elia lo mató”, me dijo Nel, acertadamente. Será mejor que descanse o que haga una mejor selección de sus próximos personajes. Y Samantha Dagnino, es excelente cantante. Al menos la pusieron a cantar para demostrar que hijo de gato caza ratón, superando con creces la afinación de su padre. No more.

Una de las cosas que más me molestó de la película fue el intento de Schneider en “narrar” la trama. Ella habla de cómo crea sus personajes, los describe y hasta reconoce no saber cómo resolver aquello, siendo al fin la esencia de toda la historia. Pero fue muy mala idea. Además porque narrar y atrapar al espectador no es cosa fácil. Morgan Freeman no lo aprendió a hacer ayer, y no lo digo como una pesada e innecesaria comparación, sino como un ejemplo del trabajo bien hecho y con impacto. Ya Mario Cimarro lo había hecho espantoso en Puras Joyitas, narrando con un tono de voz planísimo lo que pasaba en una historia divertida. Schneider, estaba como echando un cuento por teléfono, sin matices, sin intención de nada. No es fácil para un locutor, a veces no lo es para un actor, tampoco lo es para un director. Además su protagonismo no me cuadró jamás. (Update:  Me corrigieron en Twitter que la narración no es de Schneider, sino de Jean Mary, locutora, que por cierto, me gustaba mucho cuando se oía en La Mega -después no la oí más-….sorry. Entre bomberos no nos pisamos la manguera, peeeero  :s)

Lo más triste de mi función de Des-autorizados, no fue todo ese sabor amargo que traje a la casa, sino que como en ninguna otra película que haya visto en el cine, más de la mitad de los ocupantes de la sala se salió. Adolescentes, parejas, señores, señoras, algunos que fueron solos, gente que se hartó y se fue. Éramos un grupo escaso al inicio y quedamos tan pocos, que ya éramos como panas viendo un quemaíto en la casa. “Cuántos quedamos?”, preguntaban unas doñas españolas que teníamos al lado y que hacían bromas sobre lo valientes que fuimos las tres parejas que aguantamos hasta el final. Me dio tristeza, de pana, y aumentó cuando relaté lo ocurrido en el Twitter y gente de otras ciudades, que había ido al estreno me decían “en mi función también la gente se salió”.

Nel que es mi fiel compañero en estos antojos míos, obviamente odió la película, pero se rió un buen rato con las doñas españolas y recomendó a la gente en un tweet: “Hay que apoyar al cine venezolano, paguen la entrada a Des-autorizados, pero eso sí, ni se les ocurra entrar!”

Échenle un ojo al tráiler arriba. Así es todo: un cuento que no tiene pies ni cabeza.

marzo 28, 2010 Posted by | Veo Cine-DVD y poca TV | , , , , , , | 19 comentarios

¡Puras joyitas!

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La vi de carambola el sábado en la noche a un par de días de su estreno. Salí contenta, al menos en ese medio engaño con el que algunos hemos querido vivir con recientes producciones venezolanas, intentando creer que en realidad, se está haciendo algo bueno y diferente. Creo que Puras joyitas lo es y antes de decir por qué, repetiré la letanía de cada vez que opino sobre una peli “made in Venezuela”, antes de herir susceptibilidades: Esto no es crítica de cine de algún crítico de cine –ni aspirante a tal-, es mi muy personal opinión segregada en puntos específicos.  

La historia. Me resultó un guión bien hecho, pero creo que pudieron haberse ahorrado ciertas explicaciones porque son demasiadas, o al menos haberlas hecho más cortas. Aunque la película no es aburrida, hay cuentos que se hacen eternos y dan mucha vuelta para llegar al meollo, pero en general, está bastante bien, sobre todo el desenlace que le da un ritmo muy dinámico a la vuelta final. Es un cuento de mucho humor, muy criolla (cuestionadas groserías incluídas, por supuesto), con los embustes justos en el cine, y definitivamente entretenida, objetivo que no cumplen todas las películas venezolanas. Sin buscarle un sentido muy intelectual, cumple con el propósito de entretener.  

Las actuaciones…excelentes en su mayoría y empezaré por la menos buena. Mario Cimarro (SN)…Dioooooos! Si iban a escoger un actor de telenovelas para que narrara toda la historia, ¿no podían al menos escoger a uno que tuviera acento neutro o mínimo, que hablara con entusiasmo? Yo no menosprecio a los actores de TV, pero cooooo  ¿Mario Cimarro? Tarifa mínima por su actuación, de hecho, creo que es lo único aburrido que tiene la película, no transmite nada en su narración, no matiza, esa voz no tiene color, todo es un cuento plano. Lo único fino es su estampa, lejos del galán de ya conocemos, un tipo desfachatado, hasta bonitico, mientras no abra la boca. Y vaya que es el personaje que más habla. 

Miguel Ferrari (Rodilla) –también de la tv pero jamás galán- es un malandro extraordinario. Nota pa los de La Mega: parece que sus diálogos se los copió de una conversa con Luis Antique, qué cosa tan buena!….Pulcra actuación. El resto, fino: Albi de Abreu (Coqueto), también buen malandro pero sifrino, very charming, don Jorge Palacios (Tío André), el Juan Pablo Raba (Bigote), que ni lo reconocí al principio, el Budú (Kong Kong), que bueno, de nuevo es como es….todos bastante bien. 

Mención aparte para Erich Wildpret (Funboy) a quien he visto ya en varias películas –nunca en tv- y de cada una le he escrito alguna declaración de amor en este y en mi antiguo blog. ¿Será que Erich no hace lo que tanta gente que escribe su nombre en Google y por alguna referencia cae en este blog? Varios de ustedes lo ha hecho, y si tanta gente nula de Barquisimeto lo hace, ¿por qué no lo hace Erich Wildpret y descubre el amor que yo le declaro? Jajaja, bueno pues, en serio: Cada uno de los personajes que le he visto interpretar en el cine se roba el show de todo el reparto. Para mí, siempre se le nota una superioridad ante sus compañeros, y sus personajes tienen un brillito que lo destaca. Sí, lo amo.

Toda la música incidental es excelente, obra de Rafael Gómez, guitarrista de Bacalao Men, quienes interpretan el tema principal, llamado también Puras joyitas, pegajosísimo. Lo que no logró convencernos fue el sonido, sobre todo al principio. No sé si la cinta, el cine o qué, pero al comienzo, de paso que era el muñeco sin pilas de Mario Cimarro el que hablaba, no se entendía bien…era como las películas españoletas mal copiadas.

Un dato para que la Niña fresa aproveche en su programa: La constante presencia de marcas comerciales durante toda la película: MRW, Minalba, Pepsi y todos los productos Polar. Cuando creíamos que ya habían salido todos, Nelson dijo “sólo falta que salga Harina Pan”…. Y pendientes, porque sale!

Aunque es original, es cierto que obedece a la influencia marcada de los cineastas de los últimos 7 años, que quieren, o contar historias de atrás pa’ lante o parecerse un poco a Tarantino. Esta tiene de ambos estilos (que al final es el mismo), pero nada mal. Sin embargo, me ladilló un poco la presentación de cada personaje con pantallas que los identificaran. De tanto hacerlo termina siendo medio cansón. Y ya que hablo de ladilla, también me ladilló la escena de Gabriela Vergara con Cimarro en el bar, parecía que los dos estaban aprendiendo a actuar.

En fin, creo que valió la pena todo el esfuerzo publicitario con un trailer demasiado llamativo, un blog donde iban contando los pormenores del rodaje, otro del director de arte en el que se enfiebrarán leyendo cómo creó cada ambiente (alta calificación también para el arte y la fotografía), y se enterarán, por ejemplo, de que el Miss Venezuela no aceptó que el concurso de belleza donde se desarrolla la trama fuese la noche tan linda –de lo contrario en vez de Anabel Blum, seguramente hubiera salido Maite Delgado- pero su diseñador Georges Wittels, sí creó una corona especialmente para la historia. Y al menos, la referencia de haber recibido una buena cantidad del CNAC para lograr la producción. No todos han tenido esa suerte.

Yo también aplaudo a César Oropeza y Henry Rivero….vayan a verla, no la compren quemada….o cómprenla después de verla en el cine, si les  gusta.

Ah, otra cosa…en la ciudad que estén, no sean tan “waros” –como diría Rufi- y quédense hasta el final de los créditos, vale. No cambia nada la historia, pero salen más cositas. Además para lo que cuesta hacer una película en este país, por lo menos hay que leerle los créditos a los panas. En la función que fui, al minuto, se había ido todo el mundo!…y el chamo del cine nos miraba con cara de ¿Y ustedes no se van a salir?

diciembre 17, 2007 Posted by | Veo Cine-DVD y poca TV | , , , , , | 11 comentarios