Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

Mi guión de Amores Perros



El guión de Amores Perros lo compré en una feria del libro de la Universidad de Carabobo en octubre 2007. Ya llevaba años enamorada de la película y no me iba a perder de tener la historia escrita en mi poder.

Aunque me la sé de memoria, me gusta echarle un ojo y releer algunos episodios. Apenas en la primera línea del texto, me di cuenta de que no todo lo que está escrito es exactamente igual a la película:

“1- EXT. CALLE – DIA

Es media tarde. Soleado. Un Caribe plata 1987 cruza raudo por las calles.”

Así comienza el guión de la gran historia en la que vimos en realidad, un Grand Marquís negro. Pero qué importa? La gran historia es gran historia en papel y en el cine, con Caribe o Grand Marquís.

En agosto de 2010, tuve la suerte-honor de conocer a Guillermo Arriaga, en un encuentro divertidísimo e interesante que cuadramos por Twitter. La gente me preguntaba si me había llevado mis libros de su autoría para que me los firmara, si me había tomado muchas fotos, si le había preguntado muchas cosas. Le pregunté poco, pero él naturalmente cuenta mucho. Me tomé sólo dos fotos porque me daba mucha pena y no me llevé los libros, pero si pasé la vergüenza de pedirle que me firmara el guión de Amores Perros, la historia con la que lo conocí y empecé a seguir sin vacío alguno. Y como saben, una de mis historias favoritas, contado aquí y en otras partes.

Antes de firmarlo, lo ojeó. Hizo chistes sobre su foto en la solapa, recordó a su perro Cofi-inspirador de uno de los protagonistas -las peleas de perros que había visto, entre otras de sus ideas para la historia, que nos comentaba como repasando su propio guión, mientras yo estaba con la boca abierta.

Por cierto, el guión termina así:

“191. EXT. CASA – DÍA

Vemos la fachada de la casa del Chivo. Se escuchan tres disparos”.

Y ahora, el mío, empieza así:



septiembre 14, 2010 Posted by | Cuentos de camino, Veo Cine-DVD y poca TV | , | 2 comentarios

World Stage México – MTV

Si hace unos 14 años alguien me hubiera dicho que tendría la oportunidad de ir a algo como un Wolrd Stage de MTV, me hubiera dado el telele y lo habría disfrutado como nada, seguramente. Además de que hace 14 años se hacía mejor música, yo era adolescente y era demasiado fan de MTV y de todos los que rotaban ahí. Hoy en día ni sé qué número es MTV.

Lo cierto es que desde antes de venir a México, Nel ya había pillado que The Smashing Pumkins tocaría en el DF por los días de nuestra visita, precisamente en el Wolrd Stage México que se celebró anoche en el Auditorio Nacional, siendo el primero en Latinoamérica. No vendían las entradas y MTV tenía un mecanismo con sus patrocinantes, de entregarlas a quienes compraran mercancía y cumplieran ciertas dinámicas en comercios de México o por intenet. Lo cierto es que era necesario estar en el DF para participar.

Pero estar en la misma ciudad que los Smashing y no ir a verlos es un gran pecado, sobre todo si estás empezando a ser un luchador como nosotros: en los 30, pues. Así que mientras hacíamos el recorrido de Turibus por toda la Ciudad de México, decidimos bajarnos en la parada del Auditorio Nacional, a ver si podíamos aplicar la clásica de los rockeros guaros: pararnos en la puerta a ver si alguien nos regalaba una entrada. Ja! Una costumbre que jamás he tenido en mi ciudad, pero ni modo, era una sola oportunidad.

Preguntamos en la taquilla, si de pronto iban a vender las que sobraran y nos dijeron que no, que estaba prohibida la venta. Pero de inmediato saltaron miles de revendedores que nos ofrecían tickets desde mil hasta 400 pesos cada uno. Mil pesos son un poco menos de 100 dólares. Creíamos que era nuestra única alternativa, porque ya no teníamos chance de participar en los concursos porque ya habían cerrado y justo cuando estábamos sacando los reales para pagar, una de las trabajadoras de MTV nos saltó encima y nos dijo “no las compren. Más tarde vamos a regalar las que sobren”. No era para menos, entran 10 mil personas (o más) en ese auditorio.

Así que como buenos “luchadores rockeros guaros” (chiste interno) nos quedamos en la cola hasta que un par de horas después nos dieron nuestros boletos. Ya el solo hecho de entrar al Auditorio Nacional es para quedarse sin habla: enoooooorme, pulcro, una acústica impecable y con trabajadores súper amables y colaboradores, que para nosotros, venezolanos, es poco común en un sitio/evento de estos. Ah mundo, nosotros los provincianos que cada vez tenemos menos escenarios, estábamos con la boca abierta ahí.

El cartel

The Smashing Pumkins, Zoé y 30 seconds to mars, en ese orden aparecieron y tocaron. Es increíble la revolución que tiene 30 seconds to mars en las adolescentes mexicanas, por eso cerraron, eran el plato fuerte y lo más esperado.

MTV además sabe que Billy Corgan y su grupo ya no les gustan a su target y los pusieron a abrir. Y los que no éramos adolescentes en el público, lo agradecimos profundamente. Así que nos vacilamos a The Smashing Pumkins o lo que queda de ellos, pero con ruptura, regreso y nueva formación, sigue siendo una gran banda. Y Billy Corgan, engreído rockstar, lo sabe y demuestra sin verse opacado nunca, quién tiene el control a pesar de que sí le han pegado los años. En escena son increíbles, y Corgan mantiene un duelo a muerte con su otro guitarrista durante todas las canciones, que le da una fuerza a toda la presentación, que no se detiene. Súmenle a eso, las luces y el escenario propio de un show de MTV.

Una hora y media y todo el repertorio de los Smashing estuvo genial, desde muy viejas hasta las más recientes, poderosas y nulas, pero aunque suene a lugar común, la más “sentida” –por decirlo así- fue Tonight tonigh, que no en vano es una de las mejores de las canciones de los 90 y emblema de ese gran disco que es Mellon collie and the infinite sadness. Ah mundo, tenía yo 15 años.

Siguió Zoé y Dios mío, qué gran banda mexicana! Nos gustaba de escucharlos un poco por ahí, pero verlos en vivo es otra cosa, muy distinto. No puedes evitar no enamorarte de León y toda su fama de borracho, drogadicto o lo que sea, pero qué grande es! Nel dice que tiene afinidad con la escena de Federico Moura y es cierto: baila, toca pandereta, tiene un tono muy particular y una actitud de rockstar de las que a mí me gustan. Cómo quisimos llamar a mi querido Walter para ponerle alguna canción de Zoé.

No es solamente en Venezuela que trajinan a los músicos locales: el tiempo, el sonido y las luces de Zoé estuvieron muy pobres comparados con los otros, pero eso no impidió que tanto adolescentes, como “adultos” y luchadores entonaran juntos su temas.

Y con la euforia loca de fanáticas adolescentes, pero también muchachitos “modernos”, cerró 30 seconds to mars. Sé que están muy de moda y a toda la humanidad de menos de 20 años les encanta, pero a mi particularmente me pareció nulísima esa banda. Además, a Jared Leto qué le pasa? Está muy viejo para dársela de Servando y Florentino hace 10 años. Si es innegable que tiene un buen gañote, pero  no me gustan ni los temas, ni su pose galán galán, ni sus griticos de “jump, jump” o “Let me hear you screaaaaaaam”, “put your hands in the air”, en absolutamente todas las canciones, o en casi todas, porque nos fuimos antes de que terminara. Así que me olvidaré de esto para seguir recordando a Jared como mi querido Harry que siempre ha sido.

En fin, entre nuestro encuentro con Guillermo Arriaga, los museos y otros sitios que hemos visitado en el DF, las atenciones que han tenido nuestros amigos de la Escuela de Gastronomía mexicana, los platos riquísimos que hemos comido, y esto, si no fuera por el marrrrrrrdito Cadivi, este viaje sería perfecto. Nos falta encontrarnos a Café Tacvba en la calle, por decir algo.

agosto 27, 2010 Posted by | Cuentos de camino, Musiquita | , , | 8 comentarios

Ya tengo 30

El 22 de diciembre cumplí 30 años. El hecho no pasó por debajo de la mesa, pero sí fue un poco distinto a lo acostumbrado.

No me tomé ninguna foto por ejemplo, y no pude documentar visualmente el hermoso vestido mexicano que me encaramé ese día (por eso la foto de arriba es del brindis del 31), gracias al cual mi querido Andrés Méndez me llamaba Florinda Meza, Natalia La Fourcade, Chavela Vargas, entre otros personajes mexicanos.  Pero mis amigos no fallan, aquí estuvieron como cada año, con cuentos, regalos, mucha comida y sin “ay que noche tan preciosa”.

Lo cierto es que mientras pienso que ya me he convertido en una doña: 30, casada, con un absorbente horario de trabajo, responsable de manera agobiante, 6 kilos de más -talla 30 y M- y pocas señas de mi juventud rockanrollera, mis amigas dicen que los 30 son los nuevos 20. Las que ya tienen esa edad, claro, porque las que no, destacan lo de vieja y los muchachos que aún no tengo. Deja que lleguen, las espero. Igual, mientras siga pasando por estudiante de la Uney, vamos bien.

Sin embargo, sigo siendo caprichosa como una niña; no me gusta comer sin que mi mamá me sirva (y prepare, claro) la comida, y no paso un día sin una charla larga con mis vecinos, o sea, mis padres. De paso, soy extremadamente consentida y complacida, ahora también por un esposo que sólo es antipático a primera vista.

Los 30 años me han rendido, y el balance es favorable. Estudiar y trabajar haciendo lo que me gusta, es un buen indicador. Aunque la inconformidad y el miedo con el que vivimos en este país es una causa de depresión a cualquier edad, creo que he salido premiada con lo que he hecho y lo que tengo, por lo que siempre he estado infinitamente agradecida. Esperemos seguir sumando puntos.

Cuando yo nací hace 30 años, en 1979….

La película ganadora del Oscar fue Kramer vs. Kramer


La canción número 1 de las listas fue Another brick on the wall de Pink Floyd

El libro más vendido fue El libro de los seres imaginarios de Jorge Luis Borges


Así que ya venía acompañada de cosas buenas, no?

enero 4, 2010 Posted by | Cuentos de camino | 8 comentarios

En el Lara Top Fest

  • Fui al Top Festival….aunque suene raro.
  • No pasé roncha y no lo puedo creer. Como a todos los conciertos que voy, llegué tarde porque me choca esperar. Cuando llegué, ya todo el mundo había entrado así que no tuve que hacer cola ni nada. Nos dieron unos pases mágicos, conseguimos puesto de estacionamiento cerquita y entramos velozmente al área VIP. Buen puesto.
  • Todo el mundo siempre está esperando (no sé por qué) que el gobierno les de “algo”. Yo, en mi vida, y de éste muchísimo menos. Pero por primera vez digo que recibí algo del gobierno regional: una acreditación para lo más importante de su plan de gobierno, es decir, el Top Festival. Y sin pedirla, ¿cuánto no es? No iré a ninguna otra función, por cierto, pero gracias.
  • Nunca había visto a Servando y Florentino y los amé. Nadie me cree, pero me encantan. Tienen mala fama de todo pero son unos artistas, que lo digan la Nerd y la niña fresa. Y cantan de verdad, con el perdón de algunos amigos que dicen que cantan y no cantan nada, por ejemplo. Me gustaron, y?
  • Rubén Blades es un señor artista. 2 horas de concierto de las canciones de siempre, del soundtrack de Feli, demasiado fino. Como no tiene temas nuevos, cantó esos clásicos eternos: Plástico, Decisiones, Ligia Elena, Plantación adentro….ahhhhh y María Lionza, demasiado Yaracuy!!!!!!   =)    Impecable, así como uno se imagina que es una gente que ha oído toda la vida., aunque sea indirectamente.
  • Marc Anthony definitivamente no me gusta. Tiene tremenda voz, eso sí. Pero me pasó eso que le pasa a uno cuando tiene que calarse canciones seguidas de una música que no le gusta, estilo ruta: me obstiné. Muy imponente, muy “internacional”, la gente vuelta loca, pero qué se le hace? El hombre no me gusta en lo más mínimo. Y además es un payaso: Hizo una dramatización de emoción, medio temblaba, se persignaba, y ya iba a llorar. Ay no, mi amor con bastante payaso tengo que lidiar a diario pa calarme un showcito así voluntariamente. Next.
  • Lo único divertido para mí de que viniera Marc Anthony era escuchar a toda la humanidad pronunciar mal su nombre. Unos más pa’lante, simplemente dicen “Marántoni” y otros demasiado gringoleo “Merkkkk-azoni”. ¿Es tan difícil decir Marcántoni?
  • El estadio es tan enorme que los gritos son demasiado finos…da esa sensación de concierto sabroooooosa que tan poco se ve en Barquisimeto. Lo malo es que como comentábamos allí, un concierto de rock no llena eso ni en mil años: sabemos lo pichiiiiiirres que son los rockeros guaros para pagar entrada y luego, nunca hay suficiente motivación, como sí la tienen evidentemente los pachangosos y románticos.
  • Como Marc Anthony me obstinó, me fui temprano y no encontramos cola saliendo, así que llegué rapidito a mi casa y no puedo creer que no tenga ni un solo cuento de roncha al respecto.
  • De mi lista de conciertos, este es el primero “tropical” al que he ido. Fue raro, la verdad.
  • Ahora, hablar de los animadores, de la actitud y pinta de 31 de diciembre de la gente en el VIP, de lo bárbaro y desconsiderado que me parece por parte de la gobernación generar el caos que desencadena un evento así en la ciudad y escupir para su casa a las 40 mil personas que asisten a las 4 de la mañana, como si fueran 40 mil que no tienen oficio, un MARTES, MIÉRCOELS, JUEVES…..es redundar. Ni hablar del marco teórico del Top Festival. Los que vivimos en el estado Lara sabemos que es el hijo consentido de nuestras autoridades. Y ya, aquí no hay preocupación de otro tipo. Así que también es redundar.
  • Y esa fue toda mi experiencia en el Top Festival, porque no hay nadie medianamente decente en el cartel que me haga regresar al municipio Palavecino para celebrar con “el gobernador de los grandes eventos”.

 PD: Y sí vine a trabajar al día siguiente,  por si acaso…..

octubre 28, 2009 Posted by | Cuentos de camino, Musiquita | , , , , | 7 comentarios

Chao calle del hambre

Anoche, rodando por la Av. Libertador pasé por la desaparecida Calle del hambre. La verdad no sé desde cuándo, pero ya no existe y ahora está inmersa en eso que llaman Parque Arena o nuevo complejo ferial, dos cosas que todavía no distingo, ni me interesa.

Lo cierto es que me dio una nostalgia enorme, pese a que ya hace un buen que no comía ahí ni por casualidad. La última vez que fui no comí, y fue con Nel, Yumir, El Doc y Marcelo…creo que Mariana aún no había nacido. Mínimo dos años, pues. Además, hoy en día me da tanto pavor pararme en medio de la calle a comer, que cada vez es menos. Sensación de inseguridad, le llaman los altos funcionarios de este gobierno.

Por cierto, adicionalmente y off topic pero como anécdota de lo concurrido del sitio, esa vez nos topamos con el hijo de Henri Falcón, al que recientemente “trataron de atracar”, supuestamente, llegando en una gran Merú con un montón de pavitas para comer en uno de los puestos como todo ciudadano adolescente de Barquisimeto, pues….bueno todo que tenga hambre, no todo que cargue una Merú, claro está.

En fin, los guaros sentimos ese sitio como lugar emblemático entre los no lugares donde todo acababa, donde confluían nuestros encuentros, cuentos y hambre propiamente dicho, luego de conciertos en el también difunto coliseo, la feria o paseo nocturno. Donde llevábamos a los foráneos a probar los pepitos fundacionales de nuestra leyenda local, aunque hayan sido mejorados y esparcidos por otros tarantines.

Yo usualmente iba a El Crítico o el inmejorable Plunch (hubo muchos otros bien populares como Los caroreños, La carreta, Carlos, el archiconocido Toño’s), según la exquisitez y la compañía, después de tantas vuelta y rumbas clásicas en Bamboleo cuando era un poco más divertida y parrandera, a comer full mostaza, a ver desfilar a los personajes épicos e inherentes al sitio, y dejar tantos cuentos sueltos.

Dicen que por el “mejoramiento de la ciudad” –jajaja-, y precisamente, por lo de la inseguridad que dije antes, fue que la embutieron en el nuevo ícono de las celebraciones barquisimetanas.

También recordé algo que me contaba Barranco de algún cercano suyo que la llamaba la “calle alambre”, y la verdad no estoy segura si el verdadero nombre es “el hambre” o “del hambre” como yo le digo, y la despido.

octubre 18, 2009 Posted by | Cuentos de camino | , , , | 1 comentario

Hace 8 años en La Mega

micromega

El pasado 6 de agosto cumplí 8 años de locutora en La Mega de Barquisimeto. Son muchos los post que le he dedicado a La Mega, en los aniversarios de la radio, de mis programas, y ya es un disco rayado que vuelva a decir aquí que esa es la radio donde siempre quise estar.

El viernes 7 hicimos el foro Voces en corto circuito, como parte de la lucha que el circuito Mega hace para mantener todas las radios encendidas. Luis Chataing, Guillermo Díaz, Iván Matta y Alex Goncalves vinieron de Caracas a expresar sus opiniones en el auditorio de la Universidad Fermín Toro. Los “teloneamos” de Barquisimeto, Leonardo Camacho y yo. Unos con más años, más celebridad, más programas y más real que otros, pero todos llevamos la palabra “radio” pegada en la frente y la vocación. Y no es nuestro caso nada más: No he conocido al primer trabajador de radio que no se apasione la vida entera haciendo eso y que de pronto empiecen a cerrar las emisoras aquí es un shock insuperable que obviamente, no queremos seguir viendo –ni oyendo-.

Esa lucha, lo dijimos varias veces no es sólo por el circuito Mega, sino por la radio en general. Pero este post, condicionadamente es sobre mi cumpleaños en La Mega, y lo que quería referir del foro es lo que allí dije: que me gustaría haberlo celebrado, teniendo otro contexto. Y quiero decir: 8 años y contando!!!!

Cuando empecé a trabajar ahí tenía 21 años y apenas estaba en el 3er semestre de Comunicación Social. Toda la vida le agradeceré a Juan Andrés Peñalver haberme ofrecido en nuestras largas jornadas de fin de semana en Bamboleo, ese horario pesado pero divertido, de 10 a 12 de la noche, razón por la cual me quedaba dormida en la clase que tenía a las 7 am.

Además del enorme palo de agua que cayó esa noche que empecé en La Mega mi primer programa que se llamaba A última hora, tengo dos anécdotas que me encanta repetir: Nelson Zambrano fue mi primer operador, y varias personas me decían que era el mejor de todos. “¿Con qué vamos?” era la pegunta que no dejaba de hacer antes de ir al aire para que no lo agarrara fuera de base con algún track del mini disc o alguna llamada. Le tenía pánico porque como saben los que lo conocen, es demasiado antipático y mete miedo, pues. Luego nos hicimos panas porque somos como de la misma calaña jajaj y hoy en día es el gerente de producción de la radio, y también es mi esposo. Y no por esto último, pero confirmo que como operador, no se aceptaba ni un error. Adicional: Lleva 17 años ahí, más de la mitad de su vida. Nadie hace eso sino es por amor al trabajo, no??

Esa misma noche, la primera persona que me llamó para desearme suerte en el programa y tal, fue Leonardo Camacho, el Doc, a quien para el momento, yo no conocía de nada. Se había ido temporalmente de La Mega, dejando ese horario, precisamente. Fue muy pana dándome tips  del horario difícil, y a los meses regresó para la mañana de donde no salió más. Hoy en día, es el director de la radio, mi pana y mi compadre.

He estado en todos los horarios de La Mega  -menos en la mañana, salvo casos puntuales-: Tarde en la noche, temprano en la noche, tarde en la tarde, a media tarde y tempranito en la tarde. Y así somos allá: un equipo grande, una familia grande.

Sigo creciendo, sigo aprendiendo, sigo makinando, ahora en la lucha por hacer valer los dos slogans más recientes de la radio: Fuerza Mega, donde sea….

[Break: Por cierto, para los que me mandaron correos a favor del gobierno, alegando que las radios explotan a sus operadores, les informo que en La Mega, todos cobran mucho más del sueldo mínimo y tienen todos los beneficios contemplados en la Ley. Y hasta donde yo sé 6 horas de trabajo diario no es explotación. Información general, pues.

Ahora, para lo que dicen que no todos los programas son buenos, que si este desinforma, el otro sólo echa broma, creo que no es necesario repetir que esta es una radio de entretenimiento, de corte juvenil y que si un programa le parece malo o lo que usted quiere es escuchar noticias, como todo en la vida: puede cambiarlo y poner otra cosa. Y si cree que la radio va a ser tan culta como nuestro único canal social, pues siéntese a esperar. Me molesta que suene a caletre, de parte y parte.]

Aunque ya nadie lo soporte, dejo el video de la canción en español que MAAAAS sonaba en La Mega cuando empecé

Y esta la que más sonaba en inglés

Y esta la venezolana, cuando no existía el neofolclor

agosto 11, 2009 Posted by | Cuentos de camino, Gajes del oficio, Musiquita | 10 comentarios

“Yo puse las canciones en tu walkman”

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El walkman y yo somos contemporáneos, ambos de 1979. El de julio y yo de diciembre.  Vine a tener el primero como a los 9 años, con cosas tan distintas en los cassettes como Menudo, Guns n’ Roses y Zapato 3.  La semana pasada con la celebración de sus 30 años (yo todavía tengo 29, ok?), leímos y oímos mucho sobre él. Y yo, pues como buena pegada del pasado, no quedo atrás.

Mi primer walkman era un Sony, claro, el padre de la criatura, negro, y me duró muchísimo. Pero después, Feli y yo nos enamoramos de uno que vimos en Margarita, blanco con los botones morados, de niñita pues. Además traía en los audífonos unas gomitas de colores que uno cambiaba según la combinación que quería tener ese día. Y ese me duró mucho más.

Creo que en total tuve 4, siendo el último un Aiwa que también compré en Margarita, traicionando por primera vez a Sony, cuyos audífonos debo decir, aún existen y aún cargo para arriba y para abajo.

En un artículo publicado el viernes en El Nacional, titularon que el walkman cambió la forma que teníamos de escuchar música, y ciertamente, por eso se nos hizo un objeto tan entrañable. Te aislabas con lo que querías oír, lo podías repetir dándole a rewind cuantas veces quisieras, te desconectabas en los viajes de la música del carro de los demás, o era la compañía de los que no tenían.

Cuando viajaba con mi amiga La Mona, siempre íbamos oyendo canciones de despecho adolescente y pobre de nosotras si queríamos repetir o adelantar las canciones. RWD y FWD. Oh well. Era un denominador común para todo su público: viajar con él encima.

En fin, para mí, como para muchos, se convirtió en un compañero de vida inseparable: Poder oír la radio en todas partes era un punto fuerte y además, siempre cargaba un montón de cassettes (que por lo general, grababa de la radio) y mi vida cambió cuando empecé a comprar pilas recargables. TDK, Sony, Maxell, Sonoteck. Un aparataje.

El sábado hablábamos en el programa que en los 80 la gente decía “guolman” para referirse al aparto, sin la notable pronunciación de la sola K que da el LK en inglés. De hecho recuerdo que había gente que le decía “stereo” para no lidiar con la pronunciación de una palabra tan difícil.

La última vez que vi a Fito Páez cantó una de mis canciones preferidas: Al lado del camino, y cuando recitó “yo puse las canciones en tu walkman”, soltó rapidito “¡qué viejo!!”, hoy sería Ipod.

Me costó mucho superarlo, de hecho, tuve mi primer y único discman que aún funciona, bastante tarde con respecto a mis amiguitos. Y por el mismo camino voy con el Ipod: nadie me cree que no tengo. Sé que es una maravilla y cuando los veo, me siento en las cavernas. Quizás es por eso que el walkman para mi sigue siendo lo máximo aunque ya ni vendan los cassettes con música. Me pasé.

Ahora, el nombre walkman como producto sigue existiendo, pues Sony lo ha adaptado con la enorme capacidad de almacenamiento, pantallas touch y demás para competir con el Ipod. Pero para nosotros el walkman, es el guolman de los audífonos redondos y el RWD.

PD: la calidad de la foto apesta pero era el modelo que quería

julio 6, 2009 Posted by | Cuentos de camino, Musiquita | , , , | 6 comentarios

¡Grande Dr. Rivero!

Pocas veces lloro cuando la gente se muere, pero sin entrar tanto en detalles al respecto, hoy lloré cuando leí en el periódico: “El país, y particularmente el estado Lara, sufrió ayer una baja inmensa”, al referirse a la muerte del Dr. Carlos Rivero Rodríguez.

 

Ya Feli me lo había dicho tempranito en la mañana, pero leyendo el periódico recordé que el Dr. Rivero es de esa gente que medio mundo quiere, entrañablemente. Y no es para menos, fue el pediatra de la mayoría de mis amigos y primos en Barquisimeto… y mío, claro. Entonces, además de quererlo nosotros, sus pacientes, también lo querían nuestros padres y de paso, sus alumnos porque era de esos profesores inolvidables en la universidad.

 

Yo he tenido mucha suerte con esto de los doctores y así como llevo tan bien mi vida de diabética de la mano con mi endocrino incambiable: Alfonso Castillo Dugarte, crecí con la fe ciega de todos nosotros en el Dr. Rivero. Y es que yo veo padecer a mis pobres compañeras de trabajo porque nunca saben de qué se enferman sus muchachitos, si tienen esto o tiene aquello, si tal medicina es buena o no, y cambiando constantemente de tratamiento.

 

Eso nunca pasaba con el Dr. Rivero. Ir enferma a la consulta, implicaba salir con un diagnóstico definitivo y con el tratamiento indicado, pero además una protección especial, sin exagerar. Jamás con un titubeo, mucho menos con una flecha tirada. ¿Cómo no confiar plenamente en un hombre así? Me estresaba y aburría esperar en los pasillos de la clínica Santa Cruz, en las sillitas de jirafa, pero todo pasaba cuando él me recibía con una respuesta para todo, un tono de voz acogedor con sapiencia de la vieja. Quiero uno así para mi niño pálido.

 

Nuestros extremos con el Dr. Rivero traspasaron la edad, porque aunque se retiró de sus consultas cuando yo tenía como 9 años, si me enfermaba a los 14 y me pasaba aquello de que el doctor que me veía no la pegaba con el tratamiento, mis padres con mucha pena, pero confiados, entonces llamaban al Dr. Rivero para que él la volviera a pegar del techo. Es más, en enero, cuando me dio un ataque de tos incontrolable y larguísimo, busqué desesperadamente los desaparecidos remedios para la tos que me recetaba mi infalible pediatra.

 

Cuando me diagnosticaron la diabetes a los 17, pese a siempre tener asesoría especializada, Feli por su puesto recurrió al Dr. Rivero para echarle el cuento, por aquello de haber cargado siempre con mi expediente.

 

Hace pocos meses lo vi en el festival de la oralidad, y me dio tanto gusto que no olvidara mi nombre, ni lo maniática que siempre he sido, que me saludara con el mismo cariño de papá-doctor, aún y cuando ya tuviera 28. Me dijo que eventualmente me reconocía en la radio y no perdió oportunidad para preguntarme de mi tratamiento de insulina.

 

“Anairene y su comitiva” es una frase institucionalizada en mi familia, puesta en marcha hace décadas por el Dr. Rivero para referirse a que yo siempre ando con mi trulla porque iba para sus consultas con mis padres, mi abu y Maleny. Así como frecuentemente ando por la vida, pues, y ese día le dije que me casaba y le presenté a Nel, el nuevo de la comitiva.

 

No me asombra la cantidad de cosas buenas que hoy se han escrito en su honor, ni leer en los artículos de opinión frases como “un médico eminente” o “examinaba con gran cuidado y destreza a la vez, que causaban admiración”, y así era, indiscutiblemente. Lo que me choca, es que El Impulso haga hasta un recuadro para manifestar su posición política. Nada sorpresivo que haya sido antichavista, pero  a mi, muy personalmente me parece patético que a un hombre tan grande se le destaque por haber votado No, por ejemplo. Pero así estamos.

 

Feli y yo comentábamos esta mañana que hoy la funeraria Metropolitana seguramente estará a reventar. Y como yo no conozco a nadie a quién darle el pésame, aquí le rindo mi tributo al Dr. más grande ever, nacido en El Tocuyo…y le canto la canción que me ponía a cantar en su consulta, de la muñeca enferma.

 

¡Grande, Dr. Rivero!

marzo 31, 2009 Posted by | Cuentos de camino | | 4 comentarios

¡Por todos los Benjamins!

El sábado fui al Barquisimeto Rock Fusión (o algo así) y confirmé lo que tantas veces confirmo cuando vuelvo a ese tipo de eventos: Yo ya no estoy pa esos trotes.

 

Lo que es lo mismo decir que estoy vieja ya. Pero hay dos puntos muy importantes que quiero expresar con respecto a esto:

 

Yo siempre he apoyado la filosofía bohemia de que hay que cultivar las cosas que a uno le gustan, la esencia de lo que uno siempre ha sido y no encorbatarse a asumirse ajeno a lo que siempre te ha gustado. Y yo, soy una pegada a fin de cuentas.

 

Pero de ahí a estar exactamente igual que hace 10 años, noooooo Dios mío por favor. Es necesario con urgencia hacer algo productivo por la vida, moverse. Y pocos de los que estábamos ahí, de mi época, lo hacemos.

 

Lo otro es, cuando uno sabe que creció, la forma en la que ve cómo van cambiando las cosas. El ambiente era el mismo, pero como en una fiesta pro graduación, verbena. Creo que este efecto se notó mucho, porque más que un toque de bandas, la cosa parecía una rumba casera en el viejo Campo de La Haya, al que yo fui a comer alguna vez cuando tenía 7 años.

 

Y uno es “así” definitivamente, de estilo pro graduación a los 18 o 20 años. Yo era así. Era rarita como las niñas que brincaban de un lado a otro esa noche, excéntrica como ellas, tenía lentes de pasta antes de que se pusieran de moda, y el pelo azul; creía que esos eventos eran lo máximo en la vida porque de las 100 personas que había me saludaban 98 y mis amigos de los grupos me dedicaban canciones de rock. Era un nivel. La cosa sigue siendo exactamente igual, pero con nueva generación.

 

Fuera de los grupitos que uno va a escuchar, ya casi no hay razones para estar en sitios como ese. El del sábado tenía un cartel de 8 grupos, de los cuales yo sólo conocía a Los Mentas, a quienes vi por primera vez en 1999, cuando la mayoría de los que estaba ahí eran niños. Mentira, conocía a varios de los aquí de Barquisimeto, pero ya tampoco es mi generación de grupitos, pues. Y no está fácil eso de que, de un cartel tan largo, a las 11 de la noche haya tocado un solo grupo.

 

En un momento Nel me dijo exagerando-bromeando “vámonos, da como pena que nos vean aquí”, y a los 10 segundos ya estábamos en el estacionamiento muertos de la risa porque sospechábamos que todo eso iba a pasar.

 

La historia del rock local siempre es la misma: Grupos con poco apoyo, público que no quiere pagar la entrada, eventos que empiezan tarde, integrantes de bandas que acaban con una y estrenan otra, once again and again and again. Y la historia del faranduleo siempre es la misma también.

 

Pero por favor, todos tienen que ir creciendo. Por eso me encanta lo que dice Greta, que apenas tiene como 22, cuando se refiere a las cosas que no hará cuando tenga 26 y se asuma crecidita (entre esas, seguir escribiendo en el blog jaja).

 

Me hubiera gustado ver a Los Mentas ¿Alguien que fue, sabe si cantaron La cachifa de Haití? Me recuerda una de las escenas más incoherentes en mi vida de radio.

 

Es rarísimo, porque así me veo allá y en mi trabajo, por ejemplo, siempre me ven como “carajita”. Y no es que me la quiera dar de desubicada, todo lo contrario, uno siempre tiene que ser ubicado en la vida para no parecerse a todos esos Benjamins que a diario citamos. Y no es así en todos los toques, pero en este lo fue, profundamente jaja. Y también me acuerdo de los hermanos Cohen y digo “No country for old men”.

 

marzo 23, 2009 Posted by | Cuentos de camino, La gente es así, Manías | 14 comentarios

I’ll be back

Agradezco mucho que a pesar mis seguidas ausencias estas últimas semanas, ustedes y la gente que a diario busca “cómo hacer tarjetas de invitación a matrimonios”, sigan visitando mi blog constantemente, y me registren unas increíbles 200 visitas diarias, lo que es bastante mientras uno actualiza.

 

Claro, muchas de las recientes visitas también se las debo al post “Aniversario de Makina desató la furia en El Informador”, que el día de su publicación tuvo 104 lecturas, y así cada día marcaban un importante récord en mis estadísticas.

 

Los que son mis panas, me “presionan” preguntándome por qué ya no escribo como antes o sí es que ya no me pasan cosas insólitas o cómicas. Y no es que yo sea indispensable, pero supongo que les entretiene.

 

Siempre he pensado que las ocupaciones no son impedimento para que uno deje de escribir en el blog, pero a veces se junta todo y de verdad, aunque no quieras, el tiempo se reduce. Y esto de estar casada, no me permite por ejemplo, hacer como antes que se me hacían fácil, las 2 a.m. frente a la compu sin tener que ver con que a las 5 a.m. me tenía que levantar. Ocupaciones, ocupaciones.

 

Lo que quiero decir es, que no me he cansado ni aburrido; no he dejado el blog por Facebook, como me preguntó Feli ayer. Es más, de Facebook si me ostiné, ya casi ni entro y todos los días ignoro a un gentío. Ahora, lo que sí me ha tenido más entretenida es mi Miniblog en Tumblr, y no es que cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros porque ese Tumblr lo tengo desde hace mucho; pero precisamente, la brevedad que requiere, me hace escribir con más frecuencia.

 

Y sin duda, cosas cómicas y sobre todo insólitas me siguen pasando, de hecho, estoy a punto de hacer una categoría de gente demente que trabaja uno o que se relaciona con el trabajo de uno de alguna manera, pero a pesar de que pocas veces me he censurado por lo que piensen los demás, creo que en este momento no puedo publicarlo. Así que mientras tanto, voy acumulando cuentos i-ni-ma-gi-na-bles, y me río sola.

 

Pero bueno, todo bloguero que se respete, tiene épocas de perderse, así que más temprano que tarde vendrán los cuentos. Tal vez la próxima semana porque: Trabajaré el doble, daré clase, estudiaré y haré mi programa de radio. Nada nuevo, y aunque es bastante aboye, algo se desprenderá de por ahí. As always…

marzo 21, 2009 Posted by | Cuentos de camino | 3 comentarios