Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

Buscando mi consejo comunal…

Con el tema de la renovación del certificado de Productor Nacional Independiente, tuve que pasar de nuevo por la ladillita de pedir la carta de residencia, que es lo más engorroso de todo el trámite.

Antes lo era porque había que ir a la prefectura, no un día cualquiera, sino uno que combinara con el terminal de tu número de cédula, y madrugar porque sólo entregaban 40 números y pobre de uno si quedaba de 41. Una venezolanada habitual.

Pero esas venezolanadas, ciertamente características de la 4ta república se hundieron en el lodo cuando las costumbres de la 5ta nos arropan sin darnos cuenta. O sin que queramos darnos cuenta.

La carta de residencia hoy en día es otorgada, como sabrán los que la han necesitado últimamente, sólo por los Consejos Comunales, que al ser en tu vecindario, te la deberían poner más fácil, siendo vecinos al fin.

Los primeros días de enero descubrí que en Barquisimeto hay más consejos comunales que familias. Es así como en  una misma cuadra puede haber no uno, sino dos, tres, cuatro consejos comunales.

Ya me habían dado la referencia de uno, donde no nos habían atendido muy bien, dejándonos claro que “ahorita no estamos haciendo eso”, y de paso un vecino le había agregado el detalle de que te atendían con diferencias dependiendo de si eres “de Henri o de Amalia”. Y yo que no soy “de” ninguno de esos dos disfraces, estoy como frita entonces. Sin embargo, fue sólo un rumor. 

Visitamos 4 consejos comunales en una misma cuadra y en ninguno me daban respuesta de la carta porque yo vivo en la calle 54 y ellos estaban entre 57 y 58. Sin embargo, una que sabía cómo se mueve la cosa, nos dijo que si después de mucho preguntar no la obteníamos, ella me la hacía.

Llegamos a un consejo que después de tanto nadar pa morir en la orilla, está justo en la esquina de mi casa, en una quinta que he visto toda mi vida y sin ni siquiera saber quiénes viven ahí. Era lógico que me enviaran finalmente para que ese señor, pues a unos metricos de mi casa, estaba mandando en mis dominios. Pero adivinen qué? La casa del señor está en la acera del lado derecho y el edificio donde yo vivo está en la acera del lado izquierdo, y así sea diagonal, a unos escasos metros, eso fue suficiente para que me rebotaran una  vez más. Según él, la señora Fulana de tal, que tiene un vivero en la misma calle, a unas cuadras más lejos pero eso sí, del mismo lado de la acera, debía ser la encargada de darme la carta.

Jamás encontré el vivero, así que amotinada ya, nos fuimos para que la única señora que nos había dado esperanzas. Ella me recibió los papeles y me prometió la carta para la tarde siguiente, pero con la observación de que no la iba a pasar buscando ahí, sino en una casa que queda un “poquito más adelante”, porque la señora que en realidad hace las cartas es otra, y ella es la que tiene el sello. Oootro consejo comunal, pues.

Y vale decir que cuando digo consejo comunal me refiero a las casas con sus porches, donde los directivos del “organismo” están en bata, shores, chancletas, viendo la gente y los carros que pasan por en frente. ¿Por eso reciben recursos? Cuidado les sale una hernia, pana. El poder lo tiene el pueblo, sí señor.

Al día siguiente fui a la casita señalada. A esa hora precisamente, la señora había mandado a sacar las copias del formato de la carta justo en la esquina de mi casa –again-, y como yo nunca puedo esperar ni 5 minutos, me disparé a buscar los formatos en la fotocopiadora. Cuando volví, la señora me pidió que llenara yo misma la carta, porque ella se equivoca mucho y total, la que manejaba la información era yo y lo importante es que ella misma la firme y la selle. Así que YO hice mi carta de residencia, ELLA la firmó y selló, y todos felices. Ya renové mi PNI.

 Y una vez más queda claro porque algunos cantan con entusiasmo: “así, así, así es que se gobierna”.

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febrero 8, 2010 Posted by | Crónicas Amotinating, La gente es así | 7 comentarios

Inglorious cine barquisimetano

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La verdad es que ya no tengo argumentos para mi inconstancia en este blog. Hay una razón principal: Desde que me quedé sola en mi oficina el tiempo se me limitó para todo y se multiplicó para trabajar (ya tengo compañía eficiente). Pero sabemos que ese no es argumento suficiente: en tiempos de grandes aboYes he escrito igual. Hay razones menores pero que hacen bulto: ser una señora me impide llegar a mi casa a cualquier hora sobre mi propio desorden y sentarme a escribir como antes; a todos los blogueros por muy viejos que seamos nos ha disminuido la frecuencia; el tumblr me distrajo y el twitter me tiene pegada todo el tiempo. He dicho.

En fin, he dejado de escribir por meses y con lo que voy a comenzar este cuento, es exactamente lo mismo que he escrito siempre y no por gusto, aunque parezca ya una vocación: una queja. Y es que no importa cuánto tiempo uno deje de salir a la calle, de enfrentarse con sus semejantes en el mundo real, de reseñarlo, siempre es lo mismo, no cambia. Justo como para constatarlo, mi pana Rafael Osío Cabrices escribió hoy en su crónica acerca del “insilio”, refiriéndose a lo insoportable que le resultó salir a tomarse una merengada en Caracas. En ese particular, agradezco que la provincia no se haya convertido en una pesadilla tan grande, conservándose pequeña.

Lo que principalmente quiero reseñar en este post es que fui a ver Inglorious Basterds ayer sábado en la tarde-noche. Un acontecimiento que para los cinéfilos intensos, provincianos, noveleros como yo, era muy esperado: la nueva película de Quentin Tarantino, recién estrenada en nuestro país (con retraso, por supuesto). Así que en cuanto supe que la estrenarían en Barquisimeto, mentalicé a Nel para salir corriendo a verla, y él que es tan poco todo lo que ya dije, aceptó resignado.

Pero resulta que en Barquisimeto hay dos formas de ver cine: Cines Unidos y Cinex. También existe el Rialto, pero con la gran paranoia que uno sale a la calle, la verdad no es tan fácil ir al Rialto como cuando vi ahí La Historia sin fin II en el 90. Y no estaban pasando Inglorious, anyway. Esas dos cerradas opciones tienen dos lecturas graves:

1. Vas a Cines Unidos que por lo general tiene un buen servicio, pero debes padecer por conseguir entradas, puestos y como siempre está full, calarte a un público insoportable que va a ver la película sólo por ir al cine a ver “lo que sea”. No puedes osar ir sin tener entrada reservada o comprada por internet porque jamás habrá para la función que quieres. El gentirín se debe a que ambos Cines Unidos están en los mini infiernos de la ciudad: El CC Las Trinitarias, al que yo voy sólo en caso de extrema necesidad porque no lo soporrrrrrrto; y el Sambil, que por su espacio amplio me gusta mucho más, pero cuyo cine es una tortura que es mejor evitar. Jamás le pasas por el frente sin que parezca un concierto de Isa TKM.

2. Vas a Cinex donde nunca hay nadie y puedes disfrutar a todo dar de la película, pero ofrecen un servicio pésimo, bodeguero, típico de un pueblo, inefable. La ausencia de bululú, creo que se debe a su ubicación en los centros comerciales del oeste (mi territorio), donde la gente ciertamente compra burda, pero como que no va mucho al cine. Ya he reseñado antes acá lo fino de estar sólo con Nel en una sala sin que niñitos incontrolables o gente que va a echar cuento pal cine nos rodee. Pero eso se paga. En Cinex nunca sirven los puntos de venta y te obligan a pagar en efectivo: bodeguero. Nunca hay suficientes bandejas y te tienes que llevar lo que compres en la mano. Las salas apestan casi siempre. Las luces las apagan a los 20 minutos de haber empezado la película. La actitud de los empleados es esa clásica de la gente que no aguanta su trabajo y quiere cerrar temprano. Y por último, lo que me pasó el sábado nada menos que en la función de Inglorious Basterds:

La película no estaba cuadrada en la pantalla, entonces de desbordaba y eso hacía que no pudiéramos ver los subtítulos (Grave porque hablan varios idiomas) y que cuando algún actor se paraba, se veía decapitado porque la cabeza se le salía del marco. Ahí me entró ese espíritu que como tenía tanto tiempo que no me sometía al mal de servicio de ningún lado en mi ciudad (estaba encerrada, pues), no me entraba, y revivió. Arriba en la salita de proyecciones no había nadie, la otra pareja que estaba en la sala miraba pa’rriba sin respuesta (sólo éramos 4 en total), así que me fui echando chispas para afuera a buscar a uno de los que quiere cerrar temprano y decirle que acomodara la pantalla porque ni modo que pasáramos las casi 3 horas así. El niño se activó y bueno, fue a hacerlo pero qué? Yo ya me había perdido los primeros minutos de la peli mientras hacía toda esa gestión y ya los quería ahorcar. Pa esa gracia, la hubiera visto quemada en mi casa sin tener que pasar por lo del punto de venta, las bandejas y la sala mugre, y la pantalla mal cuadrada, no???

Cuando me bajó un poco la furia, empecé a disfrutar entonces de Inglorious Basterds, pero ya cuando Hans Landa (el mejor personaje de todos hecho por Cristoph Waltz) le tenía avanzado el interrogatorio al francés.

Decir que la película de Tarantino es genial, es redundar, uno no espera menos y él no suele quedar mal. Además, los críticos profesionales dicen que los fanáticos de Tarantino le aplaudimos todo lo que hace, así sea un comercial de papas fritas.

Kate Winstlet decía que para ganarse un Oscar había que actuar en una película sobre el Holocausto y lo confirmó este año cuando ganó. Tarantino osó inventar su propia versión del Holocausto, con un enfoque obviamente friki, irreverente e impecable, que también se le ha criticado, pero por Dios, no esperarán ver a un Hitler como el de El Hundimiento, no? Describirla  sería volver a decir lo que ya saben, aún sin verla.

Así han criticado que figuras como Brad Pitt, Mike Myers o Eli Roth no salen en pantalla por mucho tiempo, pero igual, las actuaciones son buenas, y la ausencia de largos protagonismos no resta méritos.

En estos episodios con gente de culto, las comparaciones son inevitables a pesar de que uno no las quiera hacer, menos cuando, como en este caso todas las películas son completamente distintas, aunque con signos de identificación: la sangre, por ejemplo. Pero diré que en mi colección, no supera a Kill Bill, aunque el nivel es máximo.

También hacía tiempo que no salía tan contenta del cine y es porque Inglorious Basterds es….glorious, definitivo. Espero en la misma situación ahora Los abrazos rotos de Almodóvar, aunque ya varios le hayan echado tierra.

Pero ya saben, esto de comentar películas es tan relativo. Tanto como la primera crítica que leí de Inglorious después de su estreno: “Quentin Tarantino para algunos ha cumplido, para otros no con su Inglorious Bastards”. O sea….

octubre 12, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating, Veo Cine-DVD y poca TV | , , , | 12 comentarios

Movilnet estilo gobierno

Ya había contado parte de mis trágicas historias con Movilnet aquí   y  la vida no cambia, nunca.

A Nel lo atracaron hace un par de semanas cuando, muy hermoso, me fue a llevar a una actividad que tenía en Guama. De regreso paró en la bomba de Las Piedras, y ahí entraron unos choros que a punta de pistola se llevaron la platica de la caja y los celulares de todos los presentes. Y sale uno con el consuelo autóctono del venezolano “menos mal, no pasó nada”.

Cree uno, cuando desconoce la tragedia que significa que te roben un celular Movilnet. ERROR, de los grandes. Ambos tenemos movilnet, un plan postago, muy fino sí, con el que tuvimos algunos inconvenientes al principio (típico) pero con el que misteriosamente nos hemos llevado bastante bien. Sobre todo por aquello de tener siempre saldo, es cómodo, pues.

También tenemos Movistar, pero estamos claros que le damos rosca pa hablar es al Movilnet porque tenemos minutos para todas las operadoras a toda hora. Sin embargo, Nel toda la vida ha sido cliente fiel a Movistar y lo ha puesto por encima de Movilnet. Yo lo fui al principio, cuando tenía mi súper Teletac en los 90, y lo soy ahora, por el Blackberry que desde Movistar me resuelve la vida gracias a sus funciones-aplicaciones para internet.

Ahora, con el robo, qué pasa con el Movistar? Nel lo reporta, se lo cambian, compra un telefonito X ahí para subsanar mientras tanto y problema resuelto en 10 minutos. Una vez más me confirma que esa cola enorme que uno ve a diario en la mañanita en las afueras de Movistar en la Av. Los Leones, es un cola productiva porque todo el mundo sale con una respuesta de ahí.

Caso totalmente contrario a Movilnet. Esperamos que fuera fin de semana, sospechando acertadamente que yo, por ser la dueña de la línea tenía que ir. Nos fuimos a la oficina del Metrópolis, donde nunca cabe un alma más, y esperamos ser atendidos. La respuesta fue tan patética como todas esas cosas estilo gobierno que caracterizan el movimiento de Movilnet, tipo empresa pública.

La línea ya estaba reportada, lo que necesitamos es cambiar el teléfono, como se hizo en Movistar. Pero no, aquí la cosa no es tan fácil porque tienen una especie de tiranía (también estilo gobierno) que te impide comprar el teléfono que te de la gana, tiene que ser uno de 5 que tienen exhibidos. Y el más barato cuesta 350 mil bolos.

Sabemos que los celulares dejaron de ser baratos hace rato, pero las dos primeras opciones son balckberrys, que Nelson particularmente detesta en Movilnet, precisamente por lo cochino y limitado estilo “socialista” que es el servicio con su cuento del CDMA. Además, si estás comprando un teléfono para resolver la emergencia de que te robaron el que tenías, no vas a desembolsillar 3 millones de bolos así de la nada, no? 350 mil bolos no está tan mal, pero los teléfonos son HORRIBLES, o sea no existe una opción medianamente decente con la que te puedas conformar con tener una troja, o pagar una suma mediana por un telefonito más o menos bien. NO. Son los 5 que ellos dicen y punto.

Hay otros, de esos que están mandados a hacer para solventar estas crisis: llaman, reciben y mandan mensajes, no quiero más nada. 80, 100, 150. Ahhh pero esos NO se pueden comprar. Si usted es postpago, son aquellos 5 y ya. No hay pataleo. Una vez más con la excusa del CDMA, el chip, si la línea emigra entonces tendrá fallas y no sé que cuentos chinos más con los que te marean estilo el imperialismo, la CIA y los 40 años de la 4ta república.

Entramos en ese momento que tanto detesto en el que: El de la puerta te dice una cosa, el que te atiende te dice otra, y a su vez, ninguno de los dos coincide con lo que te dijo antes un operador telefónico, ni tampoco con lo que te dirá un vendedor de un agente autorizado. Eso siempre está en el guión y uno no sabe a quién rayos hacerle caso. Estilo CUALQUIER oficina pública o ente gubernamental en este país. (ejemplo: cuando nos íbamos a casar y en todas partes nos decían cosas distintas para llevar los papeles, desde el edificio nacional hasta la propia prefectura).

Lo último que nos dijo la niña que nos atendió, a quien confieso haber sacado quicio jojo (en un momento me dijo “señora no voy a hablar más con usted, sino con el dueño de la línea”…y yo “peeeerdón, la dueña de la línea soy yo!” jajaja), fue que a ellos cada semana les llegan teléfonos, esos sí, poquitas cantidades de ciertos modelos. Así que también estilo Mercal, estilo mercado donde hay azúcar pero no hay mayonesa o donde hay huevos, pero no hay leche, hay que hacer con los benditos celulares Movilnet. Esa ya costumbre del venezolano, no de elegir, sino de comprar lo que se encuentre.

La tipa, cuando ya había perdido toda paciencia conmigo me dijo: “Quién la manda  a no venir en otro momento cuando había más modelos”…Sí, porque debe ser que yo iba a saber que esa semana se iban a robar el teléfono, bolsa!

Lo otro que es una ladilla es el fulano sistema CDMA como antiiiiiiiguo que tiene Movilnet. NO entiendo, todos los demás van avanzando, todo en la vida es GSM y ellos siguen con ese tema al que han cedido poco a poco como con dolor. Desde hace años yo intentaba comprarme un telefonito decente Movilnet, y nunca pude porque todo el tiempo me decían que en 3 meses sacarían uno como el que yo quería. Estilo promesas de gobierno. Y yo siempre tengo el mismo Nokia.

Y ni hablar del Vergatario, antes de que me lo vayan a recomendar jajaja. Creo que NADIE lo ha visto en persona aún. En casi todos los agentes he visto papeles donde insisten en que no pregunten más por él. Movilnet y una idea presidencial juntos: obvio que nunca hay. Ni debe haber habido.

Lo cierto es que 15 días después no hemos podido sustituir el teléfono. Es exactamente igual a todo lo que me ha pasado con experiencias como:

Actualizar el Rif en el Seniat (No me acepta los cambios y tengo que ir a mamarme una cola)

Resolver mi problema con CADIVI (ya el sistema no me acepta un reclamo más en la página, de tantas veces que he preguntado y sigo sin respuesta)

O unas resueltas, pero que son una ladilla también como: pasaporte, papeles del carro, carta de residencia…todo con ese genial toque bolivariano que te da dos opciones únicas: O te sientas a esperar toda la vida o que te coma el tigre!

junio 2, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating | | 9 comentarios

A mano

Continúo con mis penas en el diplomado de “Educación superior”. Ya me resigné: estudio es preescolar. No hay de otra.

Por fin terminé esa materia de Investigación educativa donde hacíamos cosas con foami y en la que todos, el último día de clases llegaron a la conclusión de que nos había “desarrollado la creatividad”. Son esos momentos en los que no entiendes nada de lo que dicen los que están alrededor.

Comencé la nueva materia que se llama Estrategias de la enseñanza y tecnologías de la información y comunicación, TIC. Suena bien, verdad? Error. Otra cosa que puedo afirmar es que en la UPEL los títulos de las materias no se relacionan en absoluto con sus contenidos. Se pueden llamar como usted quiera, física nuclear si lo prefiere, pero el lait motiv siempre será un esquema-dibujo sobre papel bond, sin importar más nada en este mundo.

En fin, bien mal esperanzada sobre lo que podía ser esta materia, me entusiasmé ese primer día de clases y pedía tener un profesor y no una profesora, suponiendo que a un no le gustaría tanto el papel crepé. Pero fallé, otra vez fue una mujer  y justo del tipo que no quería. Bueh.

La clase empezó bien slow down, pero el momento cumbre llegó cuando nos asigna escribir un ensayo, precisamente, sobre la creatividad y el uso de las tecnologías de la información, con el pequeño detalle de que debe ser escrito A-MA-NO. Manuscrito, lápiz y papel, letra carta o imprenta, pero entendible.

Ora vez me siento como la que no entiende nada y aunque traté de controlarlo, esa Anairene indeseable que cualquiera que haya estudiado conmigo alguna vez puede corroborar, renació. Pico y pala con la profesora, yo le decía que me negaba rotundamente a escribir un ensayo a mano, más aún cuando se trata de “tecnologías de la información”, considerando que a estas alturas la computadora ya no es una nueva tecnología, es una herramienta fundamental de nuestra vida cotidiana. Al menos de la mía, maestra Ximena.

Cien argumentos absurdos estilo: “Si lo hacen en computadora, la gente baja un ensayo de Google y lo copia”. Como si no pudieran copiárselo a mano, directo del monitor. Además, en esta parte le dije que yo personalmente, me había sentido completamente ofendida con esa inferencia, porque mi trabajo es precisamente, escribir a diario como para venir a copiarme un ensayito balurdo sobre las TIC. Otro fue: “Es que la computadora no es la única tecnología de la información, deben retomar la costumbre de investigar en la biblioteca y escribir a mano”…Peeeeerdón?????   No estoy de acuerdo si ella misma dijo que era un ensayo tipo opinión.  También dijo: “No puedes negarte a las estrategias de enseñanza, escribir a mano es una de ellas y si dices no puedo, estás trancando tu propio camino”….Tú lo que estás es loca chica!!!!

Claro que no puedo, por varias razones: El ensayo hay que entregarlo con las estúpidas normas monográficas que toda la vida me han caído mal. Eso quiere decir margen 4,3,3,3 (en la UPEL), 1,5 de interlineado, entre otros. ¿Qué pretende? Que haga el marquito ese con los márgenes que hacía cuando estaba en el liceo (bueno, me lo hacía la Mona), para a su vez, ponerlo sobre papel ministro para poder escribir derecho? Es que hasta cuando yo estudiaba 8vo grado en 1992, ya escribía en computadora! Con monitor monocromático.

Sigo con mi discusión y le digo, que para escribir un ensayo “bien pensado y redactado” como fueron sus exigencias, obviamente, debo hacer un borrador, cosa que en la computadora es automático: Escribes, borras, cambias de opinión, te equivocas y lo arreglas sobre la marcha. ¿Qué hago? Escribo el borrador que voy a tachar si cambio de orden, y despuéeeees de eso, lo paso en “limpio”??? YO-NO-TEN-GO-TIEM-PO para esas cosas. No entiendo porque convertir algo tan sencillo en una arcaica práctica echándole carbón.

La discusión llevaba como media hora, mis compañeros me querían matar y para no hacer el cuento más largo, algunos decían “siii, yo prefiero a mano”, y yo no lo podía creer.

Finalmente, la maestra Ximena aceptó que se lo enviara por correo, sobre todo para aligerar aquello que yo había considerado una falta de respeto. Y bueno, ya lo hice.

Total que, me parece inaudito que cada martes y jueves, tenga que regresar en el tiempo por cosas tan patéticas como esta. Lo escribía en Twitter, y la gente además de burlarse, se sorprendía de que algo así me pudiera estar pasando. Pero así voy y es dramático, lo juro. Y las estrategias por supuesto son: mapas mentales, conceptuales y todos los absurdos que se les parezcan. Me pueden decir en qué universidad dan clase de esa manera? UPEL necesita un F5 urgeeeeeente!

PD: al final dijo que cuando le enviáramos el correo, lo enviemos a nuestro correo también para que nos quede prueba de que en efecto lo remitimos. Como si no existiera la carpeta de mensajes de salida, Dios míoooo.

mayo 21, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating | | 14 comentarios

Ya no es el foami que ya lo tenemos, ahora es la PNL…

Estoy en el break de almuerzo en un Congreso de Periodismo Científico que estoy haciendo al lado de mi trabajo. Hoy confirmé dos cosas: que esos congresos, seminarios, y demás eventos suelen agrupar 700 ponentes sin ton ni son; y que la mediocridad educativa me persigue: esta vez fui víctima de la programación neurolingüística. PNL.

 

Me consoló que lo estoy haciendo gratis. La UNEY les prestó colaboración con algunos transportes para movilizar a los foráneos por San Felipe y a cambio, ofrecieron un cupo para participar en el evento. La verdad, es que el programa está interesante, hay temas variaditos, ponentes de diferentes partes del país y con diferentes oficios. Las dos conferencias que he oído hasta ahora han sido productivas, al menos han aportado, pues.

 

Peeeeeero, estuve a punto de vomitar cuando la actividad comenzó con una “actividad grupal”. Suena mal, pero nada como vivirla. Resulta que trajeron a un “motivador” de eventos con el afán de hacernos sentir bien, como si nos hubiéramos anotado para un taller de crecimiento personal. Eso y el foami van a acabar con mi vida.

 

“Vamos a hacer unas terapias de PNL”….Dios mío, la mañana no pintaba nada bueno. Eso tono encantador, ese ánimo inquebrantable de “todo se puede en esta vida. Tanto, que yo tengo hacer el ridículo con actividades como ésta”. Y que me perdonen los tantos que conozco que han estudiado PNL, pero para gente como yo, escéptica, maniática y criticona, eso no tiene sentido.

 

Después de estirarnos, abrazar al de al lado, saludar al que no conocemos, procedimos a hacer un ejercicio en el que ponían una música de restaurante , mientras el “motivador” nos decía con voz de cuento que imagináramos un castillo enorme, un bosque hermoso, un espejo brillante. En el espejo teníamos que ver nuestros defectos y proyectarlos 10 años más tarde, con la seguridad de que nos íbamos a ver solos, tristes y abandonados si seguíamos cultivándolos.

 

Mientras el “motivador” explicaba las consecuencias de seguir con los defectos que has arrastrado toda tu vida, yo pensaba “sí, me voy a quedar sola dentro de 10 años por seguir siendo tan ostinada, impaciente, intolerante con estas cosas”. Cuál es mi asombro cuando empieza a preguntar y mis “colegas” sanfelipeñas responden “sí, yo me veía sola, insoportable, irritada amargada para siempre”. Noooooo, le siguieron la bola!

 

La segunda parte era verte diferente en el espejo con los defectos cambiados (sí, Luis), siendo una persona feliz, productiva, encantadora y llena de gente al lado. O sea mi vida cambió porque el “motivador” me hizo un taller de programación neurolingüística.

 

Además de que no me gusta perder el tiempo, menos aún con cosas que no me interesan en lo absoluto, requete confirmé que soy en extremo poco tolerante y que mi cara de querer ahorcarlos a todos era algo comprometedora.

 

Creo, sin exagerar que llegar a esos extremos en una actividad grande, es una falta de respeto. ¿Por qué deben que dar por sentado que todo el mundo tiene la necesidad de sentirse bien inducidamente? Yo me siento bien aunque sea tan amotinada y ellos me provocaron el efecto contrario por unos minutos. Es como las dinámicas antes de iniciar mis clases en la UPEL, no entiendo por qué deben someternos a todos a las mismas ridiculeces.

 

Por ejemplo, ayer la dinámica era recibir un paquete de caramelo que la profesora, muy linda y hermosa nos llevó para explicarnos un tema. Qué tal si yo le hubiera dicho a la profesora que soy diabética y no me mando esa bolsita de caramelo ni a balazos? No lo hice porque ya he sido bastante rebelde en la clase, pero hubiera sido un buen inicio en las primeras sesiones.

 

Es un ejemplo para referirme a que no todos estamos en las mismas condiciones, no todos nos conformamos con esas actitudes “animadoras”. Y menos yo que siempre estoy en el bando contrario.

 

En fin, cuando empezaron a hablar de los temas del periodismo científico que fui a escuchar, ya tenía mucho sueño y me quería ir. Otra vez Twitterberry me salvó la vida.

 

Espero poder escuchar una de las conferencias pautadas para esta tarde sobre el periodismo en la web 2.0, a la cual le tengo mucho miedo. Pero como todo se retrasó por la actividad motivadora, ahora no sé cómo me quedan los giros para la tarde…..

 

Vamos bien con los ponentes, de verdad el congreso va bien, pero mañana calcularé para llegar tarde, porque habrá más PNL al inicio….

abril 29, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating, La gente es así | 9 comentarios

La supremacía del foami y el papel maché

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Hace un par de semanas retomé mi curso en el componente docente de la UPEL. Lo había dejado hace unos cuantos años cuando trabajaba de noche en el Hilton y luego, tratando de hacer las cosas más fáciles comencé a hacerlo online en la UFT, pero es un asco. Así que antes de seguir perdiendo mi tiempo en mi a pesar de todo, querida alma matter, decidí estresarme los martes y los jueves para llegar a tiempo de San Felipe a la UPEL y finalmente, tener obtener mi diplo de docente.

 

Pero no es de mis planes de teacher, mi fobia a los grupos de compañeros de clase, contenidos y demás cosas que han estado implícitas en toda mi vida académica de lo que quiero escribir.

 

Lo que me tiene en un severo y confuso shock es el hecho que en pleno siglo 21 cuando todo el mundo se comunica por blackberry, carga su laptop para todas partes e investiga en la Wikipedia, aún exista en los salones de clase la supremacía del foami, el papel maché y bond, y la pega Ega, como cuando yo veía manualidades y hacía cintillos en 4to grado. Dios mío, ten piedad.

 

Toda mi vida he sido anti láminas, anti adornos para presentaciones y exposiciones, ni siquiera en mi tesis hice una cochina lámina, que según yo, no son más que pérdida de tiempo y apoyo para los que no tienen idea de lo que están hablando. Como una chuleta. Ni hablar de los refrigerios. ¿Van a estudiar o van a comer? Nunca entendí tampoco por qué nos obligaban en algunos casos a llevar refrigerio. Afortunadamente, en la UFT estudié con la hija del dueño de la panadería Hawaii Pan y la metíamos en los trabajos a cambio de unos pastelitos, y todos contentos. Yo prefiero escribir páginas y páginas antes que ocuparme de lo accesorio que no tiene ningún papel relevante, al final.

 

Cuando volví a los salones de la UPEL me di cuenta que había olvidado por completo cosas tan absurdas como hacer “distintivos” para todos los compañeros que presenciarán nuestra exposición. Unos dicen “bienvenidos”, otros el título del trabajo y otros más esmerados los nombres de cada persona.

 

La popularización de los fulanos mapas mentales y conceptuales ha revivido al papel bond, es cierto. Lo que no entiendo es por qué rayos el mapa hay que adornarlo con papel arrugadito en las esquinas y una demasiado “escuela-estadal-de-cuando-yo-estudiaba-primaria”, tiza de colores. Juro que retrocedí 20 años y jamás encontré el motivo.

 

¿Por que? ¿Por qué? ¿Por quéeeeeee? No lo entiendo. Lo más paradójico de todo este asunto es que el primer día abordamos el tema del “nuevo paradigma del docente”, para lo cual entonces, deberíamos llevar papel bond, marcadores, etc, etc….tiene sentido? Ningún profesor de los inolvidables o altos intelectuales que me han dado clase en alguna de las 3 universidades donde he estudiado, o que he conocido en la universidad donde trabajo, recurren a esas técnicas tan básicas y obsoletas. NINGUNO. ¿Entonces? ¿Me estoy engañando nuevamente con estas clases? Lo que sé es que si quiero consagrarme como docente en algún momento de mi vida, ja-más lo haré de esa manera. Ni con las benditas dinámicas de inicio y cierre.

 

En este caso, los temas que hemos estudiado hasta ahora son interesantes y también las metodologías tipo taller que los otros estudiantes aplican según el día de su exposición. Es ese aparataje decorativo el que no aguanto y me hace la cosa contradictoria. Y bueno, yo que soy tan maniática pa todo, siempre tengo algo por qué sufrir.

 

Otra cosa fundamental, es el tiempo. Pana, hay que tener mucho tiempo libre para hacer bolsitas como la de la foto arriba con papel pintado, pegarle asitas de foami y flores de adorno, y no conforme con eso, abrirle huecos a los lados y meterles un hilo decorativo. Yo no tengo ni el tiempo, ni la habilidad, por eso para mi, finalmente, tienen mucho mérito, en realidad.

 

El Twitter Berry me ha salvado de la fatiga que me producen las dinámicas bailables, los arreglos de manualidades y las láminas de power point que hacen la clase interminable y me confirma que no soy la única que piensa esto. Y me he preguntado ¿Será que me metí en clases de preescolar sin saberlo?

 

Antes de que alguien de por allá, que no conozca mis quejaderas de aquí, lea y malinterprete, aclaro: Mis compañeritas me agradan mucho, al igual que la profesora MsC que habla con mucha propiedad y de manera convincente y respetable. Pero los temas que tan bien explica no van con el foami. Es decir, mi estrés es contra la actividad en sí. No sé de quién es la idea, quién lo promueve. Tal vez al inicio del diplomado les metieron un chip que les configuró que esa es la mejor y más grata manera de hacer las cosas. Porque cuando yo empecé en 2005, tenía un equipo buenísimo: abogados, contadores y periodistas, todos ocupados. Nos dividíamos los puntos de los trabajos y en las noches armábamos la cosa por MSN y ya. Si había que llevar alguna decoración adicional, la más hábil en la materia la hacía, pero fue muy poco, realmente.

 

Me quedan 5 módulos y espero que las cosas cambien, y en la medida que el tiempo pase vea menos el foami y el maché. Lo único que concluyo es que  pareciera que yo no pertenezco a esta época y en vez de haber dejado el diplo hace 4 años y rregresar en 2009, la cosa hubiera sido a la inversa.

 

abril 7, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating, La gente es así, Manías | 16 comentarios

Esa gente…

Hay varios tipos de gente, de esas que están alrededor, que nos topamos en la calle, que conviven con nosotros sin darse cuenta que yo NO AGUANTO. Muchas de ellas ya han sido reseñadas en este blog anteriormente.

 

Hoy voy a señalar una que últimamente me he tropezado con mucha frecuencia, o que quizás, me habían pasado inadvertidos porque como “no conductora – siempre pasajera” que soy, pues no estoy muy pendiente de los demás que manejan. De hecho, por eso es que principalmente no he puesto en práctica mis conocimientos adquiridos frente al volante: por los demás que manejan. Y porque me llevan para todas partes, claro.

 

En fin los personajes son: LOS QUE DEJAN EL TICKET DEL ESTACIONAMIENTO EN LAS MAQUINITAS DE LOS CENTROS COMERCIALES AL SALIR. Léase, ese que seguramente, va delante de nosotros, pasa su ticket por el lector óptico del estacionamiento, le dan paso, arranca y deja allí mismo, en la maquinita y bajo el lector, el ticket. Los ooodiooooo.

 

Una cosa que forma parte de esa cultura montuna de casi todos los venezolanos de “no cargo papelitos y los tiro pa’fuera del carro”, que ya nos retrata bastante tercermundistas y que ahora (la verdad puede que sea desde hace tiempo), está implícito en la cultura centro comercialística.

 

Vaya un día de esos congestionados, tipo día del niño, la madre, 15 de diciembre por decir algo, aquí en Barquisimeto al Metrópolis o el Sambil que son los que tiene esta modalidad porque en los demás (que no es que sean muchos) hay gente en la salida del estacionamiento. Justo después de que usted dure un año en la cola para pagar por el gentío que hay, va a durar 3 años para salir con el carro porque a la gente que está delante de usted, la máquina siempre le va dar error, ellos van a pasar y pasar el ticket y no se los va a leer porque alguien que salió primero, dejó el suyo puesto ahí. Entonces tiene que salir alguien que como nosotros, ya conozca el patético caso y quite el ticket para que los de atrás puedan moverse.

 

Lo peor es cada vez que voy al Sambil o al Metrópolis me pasa, y ya Nel tiene la rutina de bajar el vidrio e irse de una vez al soporte de la máquina a quitar el papelito que el de adelante dejó ahí sin duda alguna.

 

¿Habrá que dar un manual instructivo de “cómo salir del estacionamiento”?

 

 

Esto del estacionamiento, lo tenía pendiente desde hace varios días, pero ayer recordé otro tipo de gente que odio más: las mujeres que se llevan a sus bebés para las colas como salvoconducto para pasar de una vez. Tampoco lo aguanto!

 

Y ayer, día electoral, lo vi más tercermundista todavía, cuando en mi centro de votación, es decir, la escuela que está a dos cuadras de mi casa, y donde todos los que tenemos casi 30 años viviendo por ahí nos conocemos lo suficiente como para saber que ahí ninguna estaba en condiciones extremas de haberse llevado al bebé como si no tuviera quien se lo cuidara. O en el peor de los casos, el bebé que cargaban no era de ellas. Tal vez se lo pelotearon para pasar varias.

 

Sumado al hecho de que ya es bastante molesto que alguien te colee, sea cual sea la condición, me choca que las mujeres quieran dar lástima a cuenta de madres (porque la consideración de “pase para que no cargue al bebé tanto tiempo” termina siendo lástima), me revienta demasiado que empinten a los muchachitos y los arrastren pa llevar sol allá sin ninguna necesidad verdadera.

 

Está bien eso de, por estar preñada, no hacer la cola para votar, obvio, tal como le pasó a Pato a punto de reventar, y lo mismo en los bancos, oficinas públicas y demás pesadillas. Pero de ahí a utilizar al muchachito luego, más aún, como dije, a dos cuadras de donde vives….Lo odiooooo

febrero 16, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating, La gente es así | 4 comentarios

¿No vas a postear nada de las elecciones?

No.

Tenemos toda la vida para hablar de ese tema. Gracias 54 %

febrero 16, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating | 1 comentario

NO-GOS

Hoy se me ocurrió la genial idea de seguir al rebaño e irme a ver las ofertas en Beco con el famoso GOS.

Es lo peor que he hecho en días, considerando que yo soy antibululú, antigentirín amontonado para comprar y sobre todo, sin paciencia para tirarme una cola para pagar de ese tamaño.

Resalto lo de gentirín  para comprar, porque en otras situaciones de gentirín, soy feliz. Ejemplo: La procesión de la Divina Pastora que se aproxima, y los conciertos. La gente anda en otra nota, pendiente cada uno de su cosa, pero cuando de comprar se trata, la personas se ponen primitivas, torpes y en ocasiones salvajes. Lo vi también hace poco en Topi Top en el Sambil cuando pusieron todo a mitad de precio y mis paisanos se lanzaban al piso como buscando el tesoro perdido. Ni siquiera entré.

La gente tiene un instinto natural que los hace arrojarse como locos sobre lo poco queda, con una expresión en la cara de “mio-mío”, que provoca ahorcarlos. Lo de torpes viene por la cantidad de humanos que como que pone tontos a los demás y todo se hace lento, no puedes pasar de un pasillo a otro, tienes que decirle “permiso” a todo el mundo porque nadie se mueve, y así se van generando los tumultos que me estresan.

Habíamos visto la revistica con las ofertas y ya no queda nada de lo que aparece allí. Por ahí me empecé a estresar. Sólo nos gustaron unas copas para agua que podían sustituir los vasos que ya no existían y que mis padres también querían. Luego, vimos unos cubiertos y unas cosas que no tenían GOS, y por lo tanto no estaban nada baratas. Así que al final nuestra elección era: las copas baratas, los cubiertos caros y unas sábanas meeedio baratas que sí estaban en GOS pero eran blancas. Ni que mi cuarto fuera hotel. Al ver la cola maratónica que le daba vueltas al segundo piso de Beco, Nel y yo nos miramos pensando lo mismo: “vámonos ya!”.

La verdad no duramos ni media hora, pero Dios mío, recordé uuuna vez más que por eso jamás en mi vida he ido al mercado San Juan ni un domingo y no iba al mercado Obelisco ni cuando estaba a 5 cuadras de mi casa. Tampoco voy a Conejeros en mis vacaciones Margariteñas, ni que me paguen. No soporto la actitud de “compradores de mercado” de las personas, no los aguanto, me dan ganas de vomitar, así sea en en el CC Las Trinitarias, que de por sí no me gusta por el gentío loco que siempre está allí, y por lo que se demora uno entrando y saliendo del estacionamiento. Ya me dio grima otra vez.

Qué va, yo soy una golillera muy cómoda-sifrina pa aguantarme a la ciudad entera (me encontré a to’el mundo) con sus delirios de consumidores concentrados en la misma tienda. Lo único que valió la pena durante esos minutos fue el montón de doñas que le decían a sus hijas-madres-compañer@ s: “Mira, esto tiene GOFFFF”.

Al final nos fuimos para Gina porque Nel tenía un tema de unos cubiertos que había visto ahí hace tiempo, pero carísimos, como pa echar un ojo pues. Y adivinen qué? Gina tenía todo con 50% menos y los cubiertos estaban entonces, más baratos que los que habíamos visto en Beco y finalmente eran los que a Nel le gustaban desde el principio. También compramos unas sábanas más baratas que las de Beco pero no blancas (y tampoco de flores). Beio todo.  Lo que no había era vasos, así que esperaré que se acabe la golilla porque con ese “GOFFF” no vuelvo ni loca.

enero 9, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating, La gente es así | , , | 10 comentarios

Una más…

La verdad es que este cuento no tiene nada de raro ni novedoso, pero me amarrrrrgué tanto cuando me lo echaron que lo voy a escribir, como una aguja en un pajar.

 

En mis tours yaracuyanos estuve un ratico en Chivacoa el viernes pasado. Mi prima de allá es docente en un liceo en Urachiche, y estaba bastante indignada porque el día anterior con la honorable visita del comandante, Presidente Hugo Chávez a Yaracuy, la obligaron como a tantos otros, a asistir a la concentración de la campaña y de paso, firmar una lista con el claro recordatorio de que ella es docente contratada y ya sabe lo que le puede pasar.

 

Ya la amenaza por sí sola es bastante humillante, porque ella de esas que se fajan con ganas. Se levanta de madrugada, se va desde Chivacoa en carrito para Urachiche y cuando llega debe tomar una de las famosas mototaxis para llegar al caserío donde está el liceo en el que trabaja pueblo adentro. Allí tiene horas docentes y es coordinadora, o sea, que además de bregar con los alumnos de esa zona, tiene que llamar a diario a sus representantes para discutir sus problemas (golpes, drogas, videos porno, robos) y tratar de solventarlos como buena samaritana evangélica que es. Además, estar detrás de sus colegas para horarios, asistencias y evaluaciones, y al terminar la jornada repetir la mototaxi y el carrito para Chivacoa, por tres lochas que cobra como contratada. ¿No es todo eso suficientemente meritorio como para mantener un trabajo de este tipo, sin que exista la necesidad del chantaje, la presión, la condición que “si no haces esto, te pasa esto otro”, la degradación de que tengas que ir involuntariamente por cuidar tu interés principal (un trabajo que te gusta y del que dependes) a un sitio al que no quieres y donde sin duda hay que pasar roncha como loco y pa rematar, con un disfraz rojo? Noooooo, Dios mío. Hasta cuáaaaaaando!!!!!????

 

Siempre agradezco infinitamente que a mí jamás me hayan obligado hacer esto, y aunque en ocasiones algunos se molesten conmigo por mi clarísima posición anti-gobierno, nadie me ha presionado por eso. Y como también soy anti-oposición, todos me desagradan y de todos hablo mal, la verdad. También agradezco enormemente que ese día de Chávez en Yaracuy, yo estaba cubriendo la instalación de las jornadas preparatorias de los Juvines en Barquisimeto.  

 

Lo cierto es que me amotinó tanto el  cuento de mi prima, que más me chocan sus campañas, sus falsas concentraciones y que después le echen el muerto de los montajes y los parapetos a los otros. TODOS arman parapetos y las asistencias obligatorias ya son casi un ritual en esta época con sus marchas, concentraciones y demás. ¿Cuántas personas en cada pueblo, en cada estado pasan por lo mismo? Por eso sé que esto no es nada, ni una muestra, pues. Obvio que otros se lo tripean porque les dan caña, comida, plata o un viajecito gratis y muchos de esos, contrariamente a mi prima, con tal de no trabajar, prefieren estar echando varilla en una reunión del PSUV.

 

Tampoco entiendo para qué lo hacen si igual siempre ganan. Ciertamente, hay alcaldías y gobernaciones en las que están medio fritos, pero igual tienen asegurada la mayoría, bien sea por SmarMatic o por la misma advertencia sobre el candidato elegido. También porque la oposición es tan mala que ni se ven las otras opciones. Aquí casi nunca hay por quién votar.  Whatever.

 

Me amargan las cosas obligadas. Las marchas obligadas. Las franelas rojas obligadas. Que a la gente no le valoren su trabajo por lo que hace, sino porque asista a una estúpida marcha y que cada una de esas personas obligadas, sean simplemente una más y por lo tanto, éste, un cuento triple repetido. Menos mal que ya falta sólo una semana.

noviembre 17, 2008 Posted by | Crónicas Amotinating | , | 2 comentarios