Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

World Stage México – MTV

Si hace unos 14 años alguien me hubiera dicho que tendría la oportunidad de ir a algo como un Wolrd Stage de MTV, me hubiera dado el telele y lo habría disfrutado como nada, seguramente. Además de que hace 14 años se hacía mejor música, yo era adolescente y era demasiado fan de MTV y de todos los que rotaban ahí. Hoy en día ni sé qué número es MTV.

Lo cierto es que desde antes de venir a México, Nel ya había pillado que The Smashing Pumkins tocaría en el DF por los días de nuestra visita, precisamente en el Wolrd Stage México que se celebró anoche en el Auditorio Nacional, siendo el primero en Latinoamérica. No vendían las entradas y MTV tenía un mecanismo con sus patrocinantes, de entregarlas a quienes compraran mercancía y cumplieran ciertas dinámicas en comercios de México o por intenet. Lo cierto es que era necesario estar en el DF para participar.

Pero estar en la misma ciudad que los Smashing y no ir a verlos es un gran pecado, sobre todo si estás empezando a ser un luchador como nosotros: en los 30, pues. Así que mientras hacíamos el recorrido de Turibus por toda la Ciudad de México, decidimos bajarnos en la parada del Auditorio Nacional, a ver si podíamos aplicar la clásica de los rockeros guaros: pararnos en la puerta a ver si alguien nos regalaba una entrada. Ja! Una costumbre que jamás he tenido en mi ciudad, pero ni modo, era una sola oportunidad.

Preguntamos en la taquilla, si de pronto iban a vender las que sobraran y nos dijeron que no, que estaba prohibida la venta. Pero de inmediato saltaron miles de revendedores que nos ofrecían tickets desde mil hasta 400 pesos cada uno. Mil pesos son un poco menos de 100 dólares. Creíamos que era nuestra única alternativa, porque ya no teníamos chance de participar en los concursos porque ya habían cerrado y justo cuando estábamos sacando los reales para pagar, una de las trabajadoras de MTV nos saltó encima y nos dijo “no las compren. Más tarde vamos a regalar las que sobren”. No era para menos, entran 10 mil personas (o más) en ese auditorio.

Así que como buenos “luchadores rockeros guaros” (chiste interno) nos quedamos en la cola hasta que un par de horas después nos dieron nuestros boletos. Ya el solo hecho de entrar al Auditorio Nacional es para quedarse sin habla: enoooooorme, pulcro, una acústica impecable y con trabajadores súper amables y colaboradores, que para nosotros, venezolanos, es poco común en un sitio/evento de estos. Ah mundo, nosotros los provincianos que cada vez tenemos menos escenarios, estábamos con la boca abierta ahí.

El cartel

The Smashing Pumkins, Zoé y 30 seconds to mars, en ese orden aparecieron y tocaron. Es increíble la revolución que tiene 30 seconds to mars en las adolescentes mexicanas, por eso cerraron, eran el plato fuerte y lo más esperado.

MTV además sabe que Billy Corgan y su grupo ya no les gustan a su target y los pusieron a abrir. Y los que no éramos adolescentes en el público, lo agradecimos profundamente. Así que nos vacilamos a The Smashing Pumkins o lo que queda de ellos, pero con ruptura, regreso y nueva formación, sigue siendo una gran banda. Y Billy Corgan, engreído rockstar, lo sabe y demuestra sin verse opacado nunca, quién tiene el control a pesar de que sí le han pegado los años. En escena son increíbles, y Corgan mantiene un duelo a muerte con su otro guitarrista durante todas las canciones, que le da una fuerza a toda la presentación, que no se detiene. Súmenle a eso, las luces y el escenario propio de un show de MTV.

Una hora y media y todo el repertorio de los Smashing estuvo genial, desde muy viejas hasta las más recientes, poderosas y nulas, pero aunque suene a lugar común, la más “sentida” –por decirlo así- fue Tonight tonigh, que no en vano es una de las mejores de las canciones de los 90 y emblema de ese gran disco que es Mellon collie and the infinite sadness. Ah mundo, tenía yo 15 años.

Siguió Zoé y Dios mío, qué gran banda mexicana! Nos gustaba de escucharlos un poco por ahí, pero verlos en vivo es otra cosa, muy distinto. No puedes evitar no enamorarte de León y toda su fama de borracho, drogadicto o lo que sea, pero qué grande es! Nel dice que tiene afinidad con la escena de Federico Moura y es cierto: baila, toca pandereta, tiene un tono muy particular y una actitud de rockstar de las que a mí me gustan. Cómo quisimos llamar a mi querido Walter para ponerle alguna canción de Zoé.

No es solamente en Venezuela que trajinan a los músicos locales: el tiempo, el sonido y las luces de Zoé estuvieron muy pobres comparados con los otros, pero eso no impidió que tanto adolescentes, como “adultos” y luchadores entonaran juntos su temas.

Y con la euforia loca de fanáticas adolescentes, pero también muchachitos “modernos”, cerró 30 seconds to mars. Sé que están muy de moda y a toda la humanidad de menos de 20 años les encanta, pero a mi particularmente me pareció nulísima esa banda. Además, a Jared Leto qué le pasa? Está muy viejo para dársela de Servando y Florentino hace 10 años. Si es innegable que tiene un buen gañote, pero  no me gustan ni los temas, ni su pose galán galán, ni sus griticos de “jump, jump” o “Let me hear you screaaaaaaam”, “put your hands in the air”, en absolutamente todas las canciones, o en casi todas, porque nos fuimos antes de que terminara. Así que me olvidaré de esto para seguir recordando a Jared como mi querido Harry que siempre ha sido.

En fin, entre nuestro encuentro con Guillermo Arriaga, los museos y otros sitios que hemos visitado en el DF, las atenciones que han tenido nuestros amigos de la Escuela de Gastronomía mexicana, los platos riquísimos que hemos comido, y esto, si no fuera por el marrrrrrrdito Cadivi, este viaje sería perfecto. Nos falta encontrarnos a Café Tacvba en la calle, por decir algo.

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agosto 27, 2010 Posted by | Cuentos de camino, Musiquita | , , | 8 comentarios