Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

En el Lara Top Fest

  • Fui al Top Festival….aunque suene raro.
  • No pasé roncha y no lo puedo creer. Como a todos los conciertos que voy, llegué tarde porque me choca esperar. Cuando llegué, ya todo el mundo había entrado así que no tuve que hacer cola ni nada. Nos dieron unos pases mágicos, conseguimos puesto de estacionamiento cerquita y entramos velozmente al área VIP. Buen puesto.
  • Todo el mundo siempre está esperando (no sé por qué) que el gobierno les de “algo”. Yo, en mi vida, y de éste muchísimo menos. Pero por primera vez digo que recibí algo del gobierno regional: una acreditación para lo más importante de su plan de gobierno, es decir, el Top Festival. Y sin pedirla, ¿cuánto no es? No iré a ninguna otra función, por cierto, pero gracias.
  • Nunca había visto a Servando y Florentino y los amé. Nadie me cree, pero me encantan. Tienen mala fama de todo pero son unos artistas, que lo digan la Nerd y la niña fresa. Y cantan de verdad, con el perdón de algunos amigos que dicen que cantan y no cantan nada, por ejemplo. Me gustaron, y?
  • Rubén Blades es un señor artista. 2 horas de concierto de las canciones de siempre, del soundtrack de Feli, demasiado fino. Como no tiene temas nuevos, cantó esos clásicos eternos: Plástico, Decisiones, Ligia Elena, Plantación adentro….ahhhhh y María Lionza, demasiado Yaracuy!!!!!!   =)    Impecable, así como uno se imagina que es una gente que ha oído toda la vida., aunque sea indirectamente.
  • Marc Anthony definitivamente no me gusta. Tiene tremenda voz, eso sí. Pero me pasó eso que le pasa a uno cuando tiene que calarse canciones seguidas de una música que no le gusta, estilo ruta: me obstiné. Muy imponente, muy “internacional”, la gente vuelta loca, pero qué se le hace? El hombre no me gusta en lo más mínimo. Y además es un payaso: Hizo una dramatización de emoción, medio temblaba, se persignaba, y ya iba a llorar. Ay no, mi amor con bastante payaso tengo que lidiar a diario pa calarme un showcito así voluntariamente. Next.
  • Lo único divertido para mí de que viniera Marc Anthony era escuchar a toda la humanidad pronunciar mal su nombre. Unos más pa’lante, simplemente dicen “Marántoni” y otros demasiado gringoleo “Merkkkk-azoni”. ¿Es tan difícil decir Marcántoni?
  • El estadio es tan enorme que los gritos son demasiado finos…da esa sensación de concierto sabroooooosa que tan poco se ve en Barquisimeto. Lo malo es que como comentábamos allí, un concierto de rock no llena eso ni en mil años: sabemos lo pichiiiiiirres que son los rockeros guaros para pagar entrada y luego, nunca hay suficiente motivación, como sí la tienen evidentemente los pachangosos y románticos.
  • Como Marc Anthony me obstinó, me fui temprano y no encontramos cola saliendo, así que llegué rapidito a mi casa y no puedo creer que no tenga ni un solo cuento de roncha al respecto.
  • De mi lista de conciertos, este es el primero “tropical” al que he ido. Fue raro, la verdad.
  • Ahora, hablar de los animadores, de la actitud y pinta de 31 de diciembre de la gente en el VIP, de lo bárbaro y desconsiderado que me parece por parte de la gobernación generar el caos que desencadena un evento así en la ciudad y escupir para su casa a las 40 mil personas que asisten a las 4 de la mañana, como si fueran 40 mil que no tienen oficio, un MARTES, MIÉRCOELS, JUEVES…..es redundar. Ni hablar del marco teórico del Top Festival. Los que vivimos en el estado Lara sabemos que es el hijo consentido de nuestras autoridades. Y ya, aquí no hay preocupación de otro tipo. Así que también es redundar.
  • Y esa fue toda mi experiencia en el Top Festival, porque no hay nadie medianamente decente en el cartel que me haga regresar al municipio Palavecino para celebrar con “el gobernador de los grandes eventos”.

 PD: Y sí vine a trabajar al día siguiente,  por si acaso…..

octubre 28, 2009 Posted by | Cuentos de camino, Musiquita | , , , , | 7 comentarios

Chao calle del hambre

Anoche, rodando por la Av. Libertador pasé por la desaparecida Calle del hambre. La verdad no sé desde cuándo, pero ya no existe y ahora está inmersa en eso que llaman Parque Arena o nuevo complejo ferial, dos cosas que todavía no distingo, ni me interesa.

Lo cierto es que me dio una nostalgia enorme, pese a que ya hace un buen que no comía ahí ni por casualidad. La última vez que fui no comí, y fue con Nel, Yumir, El Doc y Marcelo…creo que Mariana aún no había nacido. Mínimo dos años, pues. Además, hoy en día me da tanto pavor pararme en medio de la calle a comer, que cada vez es menos. Sensación de inseguridad, le llaman los altos funcionarios de este gobierno.

Por cierto, adicionalmente y off topic pero como anécdota de lo concurrido del sitio, esa vez nos topamos con el hijo de Henri Falcón, al que recientemente “trataron de atracar”, supuestamente, llegando en una gran Merú con un montón de pavitas para comer en uno de los puestos como todo ciudadano adolescente de Barquisimeto, pues….bueno todo que tenga hambre, no todo que cargue una Merú, claro está.

En fin, los guaros sentimos ese sitio como lugar emblemático entre los no lugares donde todo acababa, donde confluían nuestros encuentros, cuentos y hambre propiamente dicho, luego de conciertos en el también difunto coliseo, la feria o paseo nocturno. Donde llevábamos a los foráneos a probar los pepitos fundacionales de nuestra leyenda local, aunque hayan sido mejorados y esparcidos por otros tarantines.

Yo usualmente iba a El Crítico o el inmejorable Plunch (hubo muchos otros bien populares como Los caroreños, La carreta, Carlos, el archiconocido Toño’s), según la exquisitez y la compañía, después de tantas vuelta y rumbas clásicas en Bamboleo cuando era un poco más divertida y parrandera, a comer full mostaza, a ver desfilar a los personajes épicos e inherentes al sitio, y dejar tantos cuentos sueltos.

Dicen que por el “mejoramiento de la ciudad” –jajaja-, y precisamente, por lo de la inseguridad que dije antes, fue que la embutieron en el nuevo ícono de las celebraciones barquisimetanas.

También recordé algo que me contaba Barranco de algún cercano suyo que la llamaba la “calle alambre”, y la verdad no estoy segura si el verdadero nombre es “el hambre” o “del hambre” como yo le digo, y la despido.

octubre 18, 2009 Posted by | Cuentos de camino | , , , | 1 comentario

Inglorious cine barquisimetano

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La verdad es que ya no tengo argumentos para mi inconstancia en este blog. Hay una razón principal: Desde que me quedé sola en mi oficina el tiempo se me limitó para todo y se multiplicó para trabajar (ya tengo compañía eficiente). Pero sabemos que ese no es argumento suficiente: en tiempos de grandes aboYes he escrito igual. Hay razones menores pero que hacen bulto: ser una señora me impide llegar a mi casa a cualquier hora sobre mi propio desorden y sentarme a escribir como antes; a todos los blogueros por muy viejos que seamos nos ha disminuido la frecuencia; el tumblr me distrajo y el twitter me tiene pegada todo el tiempo. He dicho.

En fin, he dejado de escribir por meses y con lo que voy a comenzar este cuento, es exactamente lo mismo que he escrito siempre y no por gusto, aunque parezca ya una vocación: una queja. Y es que no importa cuánto tiempo uno deje de salir a la calle, de enfrentarse con sus semejantes en el mundo real, de reseñarlo, siempre es lo mismo, no cambia. Justo como para constatarlo, mi pana Rafael Osío Cabrices escribió hoy en su crónica acerca del “insilio”, refiriéndose a lo insoportable que le resultó salir a tomarse una merengada en Caracas. En ese particular, agradezco que la provincia no se haya convertido en una pesadilla tan grande, conservándose pequeña.

Lo que principalmente quiero reseñar en este post es que fui a ver Inglorious Basterds ayer sábado en la tarde-noche. Un acontecimiento que para los cinéfilos intensos, provincianos, noveleros como yo, era muy esperado: la nueva película de Quentin Tarantino, recién estrenada en nuestro país (con retraso, por supuesto). Así que en cuanto supe que la estrenarían en Barquisimeto, mentalicé a Nel para salir corriendo a verla, y él que es tan poco todo lo que ya dije, aceptó resignado.

Pero resulta que en Barquisimeto hay dos formas de ver cine: Cines Unidos y Cinex. También existe el Rialto, pero con la gran paranoia que uno sale a la calle, la verdad no es tan fácil ir al Rialto como cuando vi ahí La Historia sin fin II en el 90. Y no estaban pasando Inglorious, anyway. Esas dos cerradas opciones tienen dos lecturas graves:

1. Vas a Cines Unidos que por lo general tiene un buen servicio, pero debes padecer por conseguir entradas, puestos y como siempre está full, calarte a un público insoportable que va a ver la película sólo por ir al cine a ver “lo que sea”. No puedes osar ir sin tener entrada reservada o comprada por internet porque jamás habrá para la función que quieres. El gentirín se debe a que ambos Cines Unidos están en los mini infiernos de la ciudad: El CC Las Trinitarias, al que yo voy sólo en caso de extrema necesidad porque no lo soporrrrrrrto; y el Sambil, que por su espacio amplio me gusta mucho más, pero cuyo cine es una tortura que es mejor evitar. Jamás le pasas por el frente sin que parezca un concierto de Isa TKM.

2. Vas a Cinex donde nunca hay nadie y puedes disfrutar a todo dar de la película, pero ofrecen un servicio pésimo, bodeguero, típico de un pueblo, inefable. La ausencia de bululú, creo que se debe a su ubicación en los centros comerciales del oeste (mi territorio), donde la gente ciertamente compra burda, pero como que no va mucho al cine. Ya he reseñado antes acá lo fino de estar sólo con Nel en una sala sin que niñitos incontrolables o gente que va a echar cuento pal cine nos rodee. Pero eso se paga. En Cinex nunca sirven los puntos de venta y te obligan a pagar en efectivo: bodeguero. Nunca hay suficientes bandejas y te tienes que llevar lo que compres en la mano. Las salas apestan casi siempre. Las luces las apagan a los 20 minutos de haber empezado la película. La actitud de los empleados es esa clásica de la gente que no aguanta su trabajo y quiere cerrar temprano. Y por último, lo que me pasó el sábado nada menos que en la función de Inglorious Basterds:

La película no estaba cuadrada en la pantalla, entonces de desbordaba y eso hacía que no pudiéramos ver los subtítulos (Grave porque hablan varios idiomas) y que cuando algún actor se paraba, se veía decapitado porque la cabeza se le salía del marco. Ahí me entró ese espíritu que como tenía tanto tiempo que no me sometía al mal de servicio de ningún lado en mi ciudad (estaba encerrada, pues), no me entraba, y revivió. Arriba en la salita de proyecciones no había nadie, la otra pareja que estaba en la sala miraba pa’rriba sin respuesta (sólo éramos 4 en total), así que me fui echando chispas para afuera a buscar a uno de los que quiere cerrar temprano y decirle que acomodara la pantalla porque ni modo que pasáramos las casi 3 horas así. El niño se activó y bueno, fue a hacerlo pero qué? Yo ya me había perdido los primeros minutos de la peli mientras hacía toda esa gestión y ya los quería ahorcar. Pa esa gracia, la hubiera visto quemada en mi casa sin tener que pasar por lo del punto de venta, las bandejas y la sala mugre, y la pantalla mal cuadrada, no???

Cuando me bajó un poco la furia, empecé a disfrutar entonces de Inglorious Basterds, pero ya cuando Hans Landa (el mejor personaje de todos hecho por Cristoph Waltz) le tenía avanzado el interrogatorio al francés.

Decir que la película de Tarantino es genial, es redundar, uno no espera menos y él no suele quedar mal. Además, los críticos profesionales dicen que los fanáticos de Tarantino le aplaudimos todo lo que hace, así sea un comercial de papas fritas.

Kate Winstlet decía que para ganarse un Oscar había que actuar en una película sobre el Holocausto y lo confirmó este año cuando ganó. Tarantino osó inventar su propia versión del Holocausto, con un enfoque obviamente friki, irreverente e impecable, que también se le ha criticado, pero por Dios, no esperarán ver a un Hitler como el de El Hundimiento, no? Describirla  sería volver a decir lo que ya saben, aún sin verla.

Así han criticado que figuras como Brad Pitt, Mike Myers o Eli Roth no salen en pantalla por mucho tiempo, pero igual, las actuaciones son buenas, y la ausencia de largos protagonismos no resta méritos.

En estos episodios con gente de culto, las comparaciones son inevitables a pesar de que uno no las quiera hacer, menos cuando, como en este caso todas las películas son completamente distintas, aunque con signos de identificación: la sangre, por ejemplo. Pero diré que en mi colección, no supera a Kill Bill, aunque el nivel es máximo.

También hacía tiempo que no salía tan contenta del cine y es porque Inglorious Basterds es….glorious, definitivo. Espero en la misma situación ahora Los abrazos rotos de Almodóvar, aunque ya varios le hayan echado tierra.

Pero ya saben, esto de comentar películas es tan relativo. Tanto como la primera crítica que leí de Inglorious después de su estreno: “Quentin Tarantino para algunos ha cumplido, para otros no con su Inglorious Bastards”. O sea….

octubre 12, 2009 Posted by | Crónicas Amotinating, Veo Cine-DVD y poca TV | , , , | 12 comentarios