Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

¡Por todos los Benjamins!

El sábado fui al Barquisimeto Rock Fusión (o algo así) y confirmé lo que tantas veces confirmo cuando vuelvo a ese tipo de eventos: Yo ya no estoy pa esos trotes.

 

Lo que es lo mismo decir que estoy vieja ya. Pero hay dos puntos muy importantes que quiero expresar con respecto a esto:

 

Yo siempre he apoyado la filosofía bohemia de que hay que cultivar las cosas que a uno le gustan, la esencia de lo que uno siempre ha sido y no encorbatarse a asumirse ajeno a lo que siempre te ha gustado. Y yo, soy una pegada a fin de cuentas.

 

Pero de ahí a estar exactamente igual que hace 10 años, noooooo Dios mío por favor. Es necesario con urgencia hacer algo productivo por la vida, moverse. Y pocos de los que estábamos ahí, de mi época, lo hacemos.

 

Lo otro es, cuando uno sabe que creció, la forma en la que ve cómo van cambiando las cosas. El ambiente era el mismo, pero como en una fiesta pro graduación, verbena. Creo que este efecto se notó mucho, porque más que un toque de bandas, la cosa parecía una rumba casera en el viejo Campo de La Haya, al que yo fui a comer alguna vez cuando tenía 7 años.

 

Y uno es “así” definitivamente, de estilo pro graduación a los 18 o 20 años. Yo era así. Era rarita como las niñas que brincaban de un lado a otro esa noche, excéntrica como ellas, tenía lentes de pasta antes de que se pusieran de moda, y el pelo azul; creía que esos eventos eran lo máximo en la vida porque de las 100 personas que había me saludaban 98 y mis amigos de los grupos me dedicaban canciones de rock. Era un nivel. La cosa sigue siendo exactamente igual, pero con nueva generación.

 

Fuera de los grupitos que uno va a escuchar, ya casi no hay razones para estar en sitios como ese. El del sábado tenía un cartel de 8 grupos, de los cuales yo sólo conocía a Los Mentas, a quienes vi por primera vez en 1999, cuando la mayoría de los que estaba ahí eran niños. Mentira, conocía a varios de los aquí de Barquisimeto, pero ya tampoco es mi generación de grupitos, pues. Y no está fácil eso de que, de un cartel tan largo, a las 11 de la noche haya tocado un solo grupo.

 

En un momento Nel me dijo exagerando-bromeando “vámonos, da como pena que nos vean aquí”, y a los 10 segundos ya estábamos en el estacionamiento muertos de la risa porque sospechábamos que todo eso iba a pasar.

 

La historia del rock local siempre es la misma: Grupos con poco apoyo, público que no quiere pagar la entrada, eventos que empiezan tarde, integrantes de bandas que acaban con una y estrenan otra, once again and again and again. Y la historia del faranduleo siempre es la misma también.

 

Pero por favor, todos tienen que ir creciendo. Por eso me encanta lo que dice Greta, que apenas tiene como 22, cuando se refiere a las cosas que no hará cuando tenga 26 y se asuma crecidita (entre esas, seguir escribiendo en el blog jaja).

 

Me hubiera gustado ver a Los Mentas ¿Alguien que fue, sabe si cantaron La cachifa de Haití? Me recuerda una de las escenas más incoherentes en mi vida de radio.

 

Es rarísimo, porque así me veo allá y en mi trabajo, por ejemplo, siempre me ven como “carajita”. Y no es que me la quiera dar de desubicada, todo lo contrario, uno siempre tiene que ser ubicado en la vida para no parecerse a todos esos Benjamins que a diario citamos. Y no es así en todos los toques, pero en este lo fue, profundamente jaja. Y también me acuerdo de los hermanos Cohen y digo “No country for old men”.

 

marzo 23, 2009 Posted by | Cuentos de camino, La gente es así, Manías | 14 comentarios