Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

¡Café completo!

cafe_tacuba

Esta no es una entrada de www.con-cafe.com!

 

Sí…Tenía muchísimo tiempo sin postear, pero entre el aboye que se me ha multiplicado estas últimas semanas y las ausencias informáticas que he tenido en mi súper hora de almuerzo, no había tenido tiempo. Ajá, al grano…

 

Café Tacvba era una deuda que yo me tenía de toda la vida. Una de las pocas bandas mexicanas que me gusta muchisísimo (recuerdo a Timbiriche jaja), desde que estaba en bachillerato. Long time ago. Entonces este concierto fue como una recuperación de tiempo, por todas esas canciones y todos esos años noventosos, en los que no existía Internet y uno alquilaba Cd’s en el Capital Plaza para poder grabar las canciones que querías.

 

Arrancamos a las 6 de la tarde para Valencia. Nelson me pasó buscando por San Felipe, con mi fiel compañera La Mona, y nuestro pana Walter, dos razones suficientes para reír todo el camino, tarareando, por supuesto Café Tacvba. Waros teníamos que ser, diría Rufi.

 

Cuando llegamos, ni supimos de Caramelos de Cianuro. Los escuchamos por allá a lo lejos y cuando entramos, no pasaron ni 15 minutos para escuchar a la gente que fuimos a escuchar.

 

Me gustó mucho la energía con la que tocaron un poco más de dos horas y ese punto exagerado que tienen: Son demasiado divertidos con las canciones divertidas y demasiado desgarradores con las canciones desgarradoras. Y así nos pasearon de extremo a extremo.

 

“Diluyan sus problemas. Diluyan hasta su nombre”, dijo Rubén (a mi me gusta decirle Cosme) al arrancar. Yo lo que diluí fueron los nombres de otros para sacudírmelos mientras veía y oía que todo sonaba igual a como está en nuestras mentes. La memoria de éxitos repetidos como Las Flores, por ejemplo

 

Las luces, la ropa, el personaje de cada uno, las crinejas de Rubén, el paltó de Enrique, quien sí es igualito a su hermano el guitarrista (o es al revés?), y Emmanuel es igualito a Naudy Fernández, pero flaco, y según Nel, una imitación de Roque Valero en la batería. Y el repertoooorioooo, oh por Dios, puedo decir que hace años no quedaba tan conforme con el repertorio de un concierto (salvo el de Soda Stereo, claro, que muchos de ustedes leyeron, me pelearon o siguieron la bola). Sí, definitivamente, estas son las cosas básicas que a mi me hacen tan provincianamente wara, chico! Y no grupos electrónicos o raros europeos, qué hago.

 

¿Qué tocaron? ¡Todo! No es fácil administrar un repertorio de tantos años y tantos éxitos, pero la selección de verdad fue inmejorable, y vaya que pocas veces digo esto. Tengo temas favoritos universales que le gustan hasta el gato como Eres, que es impelable. O Esa noche, con esa letra amarga bolerosa que me encanta. Pero uno de mis favoritísimos en la vida es Trópico de Cáncer, vieja, nula, poco conocida y no éxito de radio. Cuando íbamos en camino, Walter comentaba el set list que había visto en Internet y yo le dije que lamentaba que toda la vida, Trópico había sido de mis favoritas porque esa jamás la cantarían. Todos asintieron unánimemente con “claaaro, esa nooo!”, y La Mona decía que yo siempre tenía una exigencia de ese tipo para después salir descontenta con algo. Resignada a no escucharla jamás en vivo, morí cuando Rubén-Cosme dijo “ahora vamos a cantar un tema de cuando el planeta todavía nos aguantaba”, o algo así (mal parafraseo), “esto es Trópico de Cáncer”. Demasiaaaaaaaaaado!!! Morí, de verdad. Y de ahí en adelante, todo fue tan completo que la ausencia de El ciclón, El puñal y el corazón o Aviéntame, no fue reprochable ¡100% conforme!

 

Casi 30 canciones (unos contaron 27, otros 28, y hasta 29), un montón de horas en las que sorprendían con una y con la siguiente, toda la noche. El bis más largo que he visto en mi vida empezó con Eres, que la gente pedía como loca, suponiendo que era la que faltaba, sin saber que aún quedaba pendiente la mitad del concierto. Rubén bromeó anunciando el “momento de las complacencias”, y se soltó puros clásicos. Bastantes concesiones para mí, que hasta me tripée su finísima versión de Los Tres. Es que hasta la pegué con el disco nuevo, que casi no me gusta, puesto que abrieron con Seguir siendo, mi preferida del Sino.

 

¿El público? Poco, y la mayoría una ladilla como de costumbre. Al llegar nosotros repetíamos ese chiste de los Benjamin (Buttons) que sueltan a cada rato en la radio, por los personajes “adultos pero del rock” que nos íbamos a encontrar. Sacando la cuenta, yo tenía unos 14 años cuando empecé a oír Café Tacvba, es decir que ya han pasado 15, o sea que quienes eran grandes en esa época, son treintones cercanos a los 40 y se vistieron con franelas negras y Converse para ir -como siempre- al concierto. De ese paquete sólo se salvó Walter, que tiene 23, lo que a nuestras conversaciones equivale a unos 10, porque cuando nosotros ya íbamos a conciertos él aún no salía solo. En fin, obvio que Benjamins era lo que sobraba, y la mayoría eran panas. De mi época, sólo yo me ufané de no haber pisado los 30 aún, me quedan meses.

 

De los 100 que estábamos, 50 éramos de Barquisimeto, no sólo por la cercanía con Valencia o porque Santana (big adulto contemporáneo) estuviera tocando en Caracas, sino que con la muela que nos metió el diario El Impulso publicando que Caféta venía a tocar en los carnavales de nuestra ciudad, los Bejamin rockeritos nos quedamos picados. Nel concluye, que Henri Falcón tiene que ver con Evenpro y fue una estrategia para arrastrarnos hasta el Fórum. De ser así, gracias Henri, prefiero siempre pagar en el Fórum, que ir a tus meriendas gratis, así sea con Café Tacvba.

 

Ahora, los que teníamos alrededor eran esos que siempre uno quiere ahorcar. El bendito efecto Mariposa Technicolor, es decir, ir a un concierto para escuchar únicamente la cancioncita que no pelan en la hora loca, fue lo que hizo exclamar a todas las gafas que teníamos al lado: “ay, que toquen La Ingrata, esa es la que yo quiero” o “Chamo, y no irán a tocar Ingrata??”. Pfffff. Imagínense la escena cuando sonó.

 

Lo otro que detesto y que por su puesto, no faltó fue el corito mil veces reseñado con desprecio en este blog de “oeeee, oeee, oeee, oeee”, que lo usan pa todo. O los que gritaban sin parar “viva México, Cabrones”, imagínense si el concierto hubiera sido de Molotov! Lo único fino que hizo esa multitud fue en uno de los intros: empezar a cantar el inicio de El baile y el salón “papararapa eo eoooo”.

 

En conclusión, hermoso. Creo que los vi justamente en 2009 para poder escuchar este completo recorrido de años y no cuando Avalancha o Cuatro Caminos era lo nuevo. Con muchos temas acumulados, este era el momento de ver a Café Tacvba!

 

Por eso yo ya me voy.

no quiero tener nada que ver

con esa fea relación de acción,

construcción,

destrucción,

ah-ha.

¿Cómo es que te vas Salvador

de la compañía si todavía

hay mucho verdor?

 

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marzo 11, 2009 - Posted by | Musiquita | , ,

7 comentarios »

  1. Creí eso de Henry y los organizadores del evento, pero la razón fue otra!

    Tacvba viene a Bqto, cuando dejen de tirarle a Chávez… No es asi Gobernador?

    Comentario por Nel | marzo 11, 2009 | Responder

  2. irga te gusto el concierto verdad? lo mas arrecho de esa epoca de alquilar cd no es que no tuvieramos internet sino que aun no proliferabanlos cd quemaos, como en el 95-96. Una tripa esta reseña

    Comentario por Maraco | marzo 12, 2009 | Responder

  3. Le tengo cariño a Café Tacvba. México tiene muchas cosas buenas, como El Tri, Botellita de Jeréz, Bon y los Enemigos del Silencio y otras. Tal vez Café Tacvba son como los más MTv después de La Lupita y eso, pero qué caray… hacen excelentes canciones.

    Para mí ellos están indisolublemente ligados a los noventas y al rock mestizo que hacían en esa época, junto con Mano Negra, digamos. Era una época muy bohemia. Fueron un cambio de paradigma en el rock latinoamericano porque explotaron justo cuando se separó Soda Stereo, no sé, el sonido medio europeo de Soda fue reemplazado casi de repente por el sonido completamente mexicano-caribeño de ésta gente y lo viví como una especie de revelación.

    No sé si lo expresé bien.

    Qué bueno que te gustó el concierto.

    Comentario por El Fantasma | marzo 13, 2009 | Responder

  4. Que bueno!! me hubiese gustado ir…
    Opino igual que tu que son de las pocas bandas mexicanas que sirven para algo.
    Y aunque no lo creas de las primeras canciones que escuche de ellos fue “Esa noche”.

    Comentario por Periko | marzo 16, 2009 | Responder

  5. Sólo una pregunta. ¿La palabra “aboye” se refiere a “boya” o a “abollar”?

    Comentario por Nebrija | marzo 21, 2009 | Responder

    • jajaj a ninguna de las dos Nebrija.

      La verdad, es una palabra que no existe en el diccionario, sino que pertenece al argot hotelero. Cuando yo trabajaba en el Hilton estar “aboyado”, era estar full…que no es lo mismo que “abollado”. Y aboye, se refiere a las ocupaciones que nos ponen full. Pero ya es casi una palabra familiar dentro de mi vocabulario y los que me rodean. Pero no es nada gramaticalmente comprobado.

      Comentario por edelweissvoice | marzo 21, 2009 | Responder

  6. Agradezco la aclaración, no estoy acostumbrado a la jerigonza de los jóvenes y ya la he oído varias veces. Hasta pronto

    Comentario por Nebrija | marzo 22, 2009 | Responder


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