Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

Insisto: No me retrato en grupos

Nunca me ha gustado pertenecer a círculos, grupetes, asociaciones. Por eso no me había inscrito en el CNP, ya lo he dicho. Ni clubes, ni grupitos que entregan carnets. He estado en más grupos en Facebook de los que he estado en toda mi vida.

 

Y aunque tengo muchos panas, tampoco he sido gruperita de amiguitos ni en la universidad, ni en la radio, ni en el Hilton, ni en la Uney, es decir, en ningún sitio donde he trabajado, porque me desagrada, naturalmente. Por eso, estoy acostumbradísima a pasar por antipática en todas partes.

 

Entré en la Comuney, una fundación que tiene la universidad para la integración y beneficio de los empleados y tal. Hacen viajes para las vacaciones, fiestas de fin de año, dan préstamos de plata para diferentes necesidades y facilitan las compras de ciertos artículos costosos. Hace poco cambiaron la directiva, y cambiaron ciertas costumbres, sobre todo de las pachangas, cosa que me pareció muy sensata. También organizan actividades culturales y deportivas, a las cuales he asistido a TODAS, no sólo si debo cubrirlas como parte de mi trabajo, también he ido porque me las tripeo.

 

Como veía la cosa fina, y era casi un espécimen extraño porque no estaba adentro, me inscribí en enero. Descuentan una cantidad de tu sueldo por pertenecer, y tu verás qué disfrutas y qué no.

 

Nunca había recurrido a ella y todo fue bello hasta que se me ocurrió pedir un préstamo para pagar el seguro de mi carro que se vence en agosto. Yo desconocía esos mecanismos, pero la misma productora del seguro, al consultarla sobre la cotización de mi póliza, me sugirió que pidiera el préstamo a la Comuney, porque las facilidades de pago son mejores y los intereses más bajos. Pregunté el procedimiento y toda la humanidad me lo recomendó porque TODOS lo han hecho y “es buenísimo” y tal. Además han pedido préstamos para construir sus casas, arreglarse los dientes, hacerse lentes…una buena ayuda, no? Llevé los recaudos y me dijeron que eso era cuestión de días y que la próxima semana salía el cheque, y es más, que ellos mismos se lo daban a la productora del seguro, porque eso es lo habitual.

 

Supuestamente, la cosa era de una semana a otra, pero mis papeles estuvieron allí 3 semanas sin respuesta. Ciertamente mi amotinamiento fue el tradicional y sí me molesté mucho, muchísimo, porque el día antes de irnos de vacaciones me dijeron que el préstamo no estaba aprobado porque “no hay disponibilidad”. La respuesta negativa por sí sola, no fue lo que me amotinó, sino que durante esas 3 semanas, todo el tiempo me decían que sólo faltaban unas firmas. O sea, como si estuviera aprobado, pero faltaba que 4 personas lo firmaran…y yo hasta bromee con que iba a recoger las firmas entre mis amistades. Luego me dijeron que por las nuevas políticas, no se iban a otorgar más préstamos, razón por la cual no entendí para qué me recibieron los papeles.

 

Ahora ya sabemos que al parecer fue un grave problema de comunicación, un “no aclares que oscureces”, que tratamos de arreglar por la vía más justa: la conversación, con posterior explicación y acertada rectificación de todas las partes. Hablamos, finalmente sí me dieron el cheque, después de ciertas consideraciones y el turno que me cedió una compañera por el vencimiento de mi póliza, y realmente, me sirvió para solucionar el problema. Todos contentos, creo.

 

Pero lo que me tiene aún amotinada y con este saborcito amargo, es que paralelamente, caí en una situación de lleva y trae, típica de los grupitos, a la que me rehúso porque suelo cantárselas claras a todo el mundo: de “este dijo, este habla del otro, esta es amiga de este, por qué no lo pagas con el bono” y demás bombardeo de comentarios de todos lados, sólo por el momento en que tuve la genial idea de pedir un préstamo. O sea, por tener la “real necesidad de los reales”, porque yo no pido plata prestada por deporte, o porque crea que la Comuney sea un banco –como también me dijeron por ahí- …los pedí porque los necesito, porque todo mortal en la tierra sabe que no es nada fácil pagar un seguro de 5 millones 200, aunque al final no sea problema de nadie.

 

Entonces, sí me dieron los reales, pero quedé involucrada sin la menor intención en una situación terrible, de la cual me siento totalmente ajena porque le huyo a los rumores, porque no abro la boca cuando no es necesario (bueno, para quejarme sí), y porque a veces también me hago la sorda, en un trance que no puedo entender porque no le veo ni los pies ni la cabeza. Sé que quizás, si las nuevas políticas se hubiesen dado a conocer antes, sino me hubieran dicho lo de las firmas y si yo no me quejara tanto, la negativa habría resultado menos estruendosa por mi parte, pero me molesta sobremanera todo lo demás que se tejió alrededor.

 

Es una de las pocas veces que me meto en un grupo con carnet, y ya me llevé el primer baño de agua fría. Y agradezco el chequecito, porque en realidad, contaba con él, pero ahora tengo terror de hacer otro intento. Será aplicar la que siempre dice mi mamá “no contar con dedos de otro”, y parir la plata al mejor estilo Chevy.

 

Esto no es un pataleo que quiero “develar” por medio de mi blog, por si acaso alguien lo vuelve a pensar, además de que ya fue bastante público. Es como todo aquí, mi opinión quejumbrosa que tenía atorada, de paso… no more.

 

 

PD:

 

1. El seguro cuesta 5.200 BSF

2. La Comuney  me prestó 3.500

3. De mi bono pagué 1.700

 

Información adicional

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agosto 6, 2008 - Posted by | Crónicas Amotinating, Gajes del oficio

4 comentarios »

  1. Epa, ¿pero es que no van a prestar más nunca o “hasta nuevo aviso”?
    Uno daba por sentado que le daban el préstamo sin demora, tal vez todos pensaron igual y el cántaro se rompió por ir demasiado a la fuente.
    Por lo menos resolviste el problema.
    Chao

    Comentario por Oz | agosto 15, 2008 | Responder

  2. hasta donde sé, es hasta nuevo aviso…

    Comentario por edelweissvoice | agosto 15, 2008 | Responder

  3. Bueno, ya pregunté, y si es hasta nuevo aviso; pero imagino que el proceso no va a ser tan sencillo como antes.

    Comentario por Oz | agosto 18, 2008 | Responder

  4. Epa, a mis compañeritos que me leen y no me dicen: lo de las pachangas lo digo porque a mi no me gustan las fiestotas, ni las orquestas, ni los bingos bailables. Soy una aburrida, pues …y sin remedio. …bueno, sí me gustan las fiestas, pero nada covnecionales (y casi nunca las hacen). Eso es todo….

    Comentario por edelweissvoice | septiembre 18, 2008 | Responder


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