Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

La intención de los regalos navideños

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Si hay algo que a mi me encanta de la infundada alegría que tiene la gente en navidad, son los regalos, sobre todos de aquellos generosos que además de navidad, me regalan el día de mi cumple.  

Tengo una lista de panas –y siempre son los más cercanos- que dicen que es muy difícil regalarme: Marie, Tibi, La Nerd, Yumir, por ejemplo. Pero finalmente, no es tan difícil a mi me gustan muchísimas cosas, lo que pasa es que como no me gustan las comunes y normalmente, tampoco las que están de moda, entonces muchos creen que es el fin del mundo. Yo creo que tengo una tendencia muy definida para recibir regalos, y diría que mucho más fácil. Pero ese temor de no saber atinar, hace que entonces, estos panas se esmeren cuando me regalan en diciembre y yo, siempre termino contenta. Regalos con intención. Hay otros casos como La Marianne, que sin conocerme mucho el año pasado me regaló mis zarcillos favoritos de todos los que tengo ahora, y ese fue, digamos, con intuición.  

Así como esos regalos me encantan, me chocan los que no tienen ninguna intención y son sólo para quedar bien. Y esta es la época adecuada para afirmar que regalar, también es un arte. Ahora en navidad, es cuando más de uno se pone a repartir regalos, que bueno, uno recibe, pero que no dicen nada y son como para que más bien, uno no diga que “fulanito no me regaló algo en navidad”. Cuando yo trabajaba en el Hilton me regalaban muchas cosas, y afortunadamente siempre era intencional: huéspedes favoritos, compañeros panas, jefes, y había un regalo colectivo que nos daban a todos, que si un panetón hecho el hotel, que pasaba colado. Pero como no me gusta que me regalen cosas inútiles y mudas –sí qué mal agradecida- a mi no me gusta regalar de la misma manera. Algunos reciben regalos de mi parte, pero yo no soy de esa gente que sale a comprar regalos por docena para repartírselos a los que tengo alrededor. Y nunca falta quien lo haga, y con quien me de muchísima pena no retribuirle. Pero bueno, así es la navidad supongo…y yo no puedo hacer algo sólo por quedar bien. 

Los demás pensarán que por pichirre, rompe grupo, poco detallista, pero así soy yo con todo: o soy demasiado fina con alguien y le doy un regalo marcador, o no le regalo nada a nadie, menos si es por compromiso, no puedo funcionar así. O sea, es o no es. Tampoco falta alguno que te lance la indirecta de “¿tú qué vas a regalar?” y me haga recordar mi naturaleza poco repartidora en navidad. 

Esta semana me divertí muchísimo con los regalos oficinescos. Y de verdad, no es por ser mal agradecida –así como pa que no me regalen más nunca los que pasan por acá- pero es que la gente tienes unas cosas increíbles…por ejemplo: Algo que me dieron el año pasado y hasta ahora ha sido insuperable: unos ganchitos de pelo en forma de frutas así como las que se pegan en la nevera. No hay que ser muy amigo mío, basta con verme por encima para saber que yo jamás me pondría unos ganchitos de patilla y cambur, considerando, como segundo punto que yo siempre cargo el pelo suelto. O la gente que me regala dulces 100% azúcar y me dice: “yo sé que tu no comes esto, pero feliz navidad”. Gracias, es muy cómico, al menos me río bastante con todo esto. Es como un desestrés.  

Lo cierto es que ayer me vine de la oficina con una bolsa llena de cosas, “detalles” diría la gente, que cumplieron su papel de regalo sin intención esta navidad. Aunque debo salvar la parte de mi compañera de oficina y carretera, Durga, quien sorpresivamente me regaló el recopilatorio de éxitos de Soda Stereo por la gira Me verás volver. Eso sí es un regalo con intención, sobrestimado, además jeje.  

Yo intenté comprar un par de regalos de esos para quedar bien y no pude. De paso que no soy muy amiga de “andar viendo que compro” en los centros comerciales, a mi me gusta ir a la tienda de una vez y saber qué voy a comprar, porque por lo general, y lo acabo de confirmar en Las Trinitarias, todo siempre es HORRIBLE. Las tiendas son un permanente uniforme y de un mal gusto generalizado, razón por la cual me choca comprar ropa en diciembre. Y en definitiva, no obedezco el consejo de regalos institucionales en serie si son de parte mía.  

Sí entregué mis regalitos oficinescos, pero puedo contarlos con una “palma” de la mano: 3 intencionales, con coherencia y sabiendo que la iba  a pegar (y además a 3 amigas mías), y 2 genéricos pero de los que no dejan mal a nadie. Y una de las receptoras me dijo “esto es histórico, tómennos una foto”. Ja! 

Espero los regalos que recibiré la próxima semana en mi cumple jojojo  =)

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diciembre 15, 2007 - Posted by | Gajes del oficio, La gente es así | ,

8 comentarios »

  1. me rei mucho con varias cosas aqui, por supuesto con los ganchos de frutas que deben haberse visto “lindos” en tu melena ja ja ja. La idea de tu caminando por los leones con un saco de regalos “sin intención”. Y “con una palma” de la mano ja ja ja a vaina vieja!

    Comentario por Maraco | diciembre 16, 2007 | Responder

  2. Jajaja siii, tuve que ponerlo entre comillas luego, para que se medio entendiera que es una referencia, un chiste interno, sorry 😛

    Ay, y después me di cuenta que me faltó algo súper importante: El poder del espíritu de la navidad es tal, que gente que ni devuelve los buenos días en el pasillo, también repartió regalos y aquí tengo la muestra!!! Que leeemdo!

    Ahh y no caminé con el paquete por los leones, Maraco, desde que tengo carro mi vida es otra…aunque de vez en cuando me toca, pero sin bolsas :p

    Comentario por edelweissvoice | diciembre 16, 2007 | Responder

  3. Me disfruté este post completico , eres un show y me alegra mucho saber que los zarcillos te gustaron, recuerdo que ciertamente no te conocía mucho pero la intuición me ayudó 😉
    Refréscame la fecha de tu cumple por cierto, ya viene no?
    Un abrazo chamaaaa!

    Comentario por "La Marianne" | diciembre 16, 2007 | Responder

  4. aun uso, y está en perfecto estado, mi vaso de piolín q me regalaste…

    de hecho aqui lo tengo lleno de agua 😛

    Comentario por ruido | diciembre 16, 2007 | Responder

  5. Bueno, pero a lo mejor el/la que te regaló los ganchos para el pelo pensó que los necesitabas. Digo, como siempre te veía con el cabello suelto.

    Saludos.

    ¿Cumpliste años hace unos días, no?

    Comentario por el fantasma de canterville | diciembre 17, 2007 | Responder

  6. La Marianne y fantasma….es el 22 =)

    Comentario por edelweissvoice | diciembre 17, 2007 | Responder

  7. Edel de mi corazòn, creo que tus regalos , navideño y de cumple, sera importados , no consigo nada suficientemente feo todavia pero estoy segura de conseguirlo en los predios de la Cruz del Sur. !Feliz cumpleaños ! Adelantado , por si , para variar, se me olvida.

    Comentario por estrellita | diciembre 19, 2007 | Responder

  8. […] De las tortas oficinescas, que van por el mismo camino de los regalos sin intención.   […]

    Pingback por Basta ya de cumpleaños « Edelweiss’s Voice | diciembre 21, 2007 | Responder


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