Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

El día para escribir de la reforma

Hoy que fue el día acordado en la blogósfera para escribir algo sobre la Reforma Constitucional, particularmente quiero insistir en la importancia de ir a votar. Desde que tengo 18 años –época que coincidió con el triunfo de Chávez- he votado como 7 veces, y absolutamente en todas he perdido mi voto. Sin embargo, la única vez que se me quitaron las ganas de hacerlo fue en las presidenciales del año pasado, para las cuales, de cajón que ganaba Chávez, pero aún y sosteniendo que no iba a ir  (harta de Indra, Smartmatic, CNE con Jorge Rodríguez, CNE con Tibisay Lucena, etc), a las 2 de la tarde cambié de opinión y voté nuevamente. Esta vez hay que hacerlo a juro, contra toda decepción o incredulidad –como es mi caso-, aunque sea el mismo CNE. A pesar de que el desaliento nos repique que nuevamente perderemos el voto, la abstención no puede puntear.  

Manuel Caballero lo dijo muy bien hoy en El Universal, a propósito de la posición de los adecos de cuadrarse con la apatía: “Con una montaña de votos no se echará abajo a Chávez, pero se estará hiriendo seriamente al chavismo jaquetón y perdonavidas. En política, no es siempre la línea recta la distancia más corta entre dos líneas. No se corrige un error cometiéndolo de nuevo”.  

Yo voy menos apasionada que cuando aquel referéndum del 15 de agosto, cuando aún creía un poquito. Por cierto… ¿qué habrán hecho los chavistas con el montonón de franelas rojas que regalaron en aquel entonces con la nubecita que decía NO? Pago por ver a alguno con una franela de esas. Y me extraña que nadie haya desempolvado y difundido (¿o será que yo no lo he escuchado?) aquel jingle pegajoso que decía “Todo el pueblo vota NO ¡No, no, vota NO!”, que María Grazia y yo terminamos cantando amargamente por Messenger la madrugada de ese 16 de agosto.  

Me uno a la idea de manifestar alguito en conjunto el día de hoy, además, como siempre hemos sido en la blogósfera: con pluralidad, estemos de acuerdo o no, sea por si o sea por no, como muchos de los buenos, repetitivos, estresantes, analíticos y explicativos posts que hemos podido leer.  

Y termino con algunas cosas publicadas hoy por Alberto Barrera Tyska en El Nacional. El resumen del artículo dice: “Nuestros problemas son otros. La reforma es una urgencia inventada. Es una necesidad del poder propuesta de pronto como una necesidad del país”, y lo explica con argumentos como: “Aquello que se vende como consecuencia positiva de la reforma es, en el sentido más estricto, un problema de gerencia que bien pudiera haberse resuelto en estos nueve años de gobierno”, refiriéndose a la jornada laboral y la inclusión de los trabajadores independientes en la seguridad social, por ejemplo.  

Señala algo que es totalmente cierto: el fanatismo desmedido que siente la gente por Chávez. Un encanto –magnetismo, diría Luis Cobelo- innegable que tiene a más de uno botando la baba por cuanto pronunciamiento haga, generando devoción inmensurable y obediencia absoluta. “Sí, sí, lo que tu digas”, lo resume Barrera. Entonces él practica un juego mental con sus amigos chavistas, y les pregunta si en un caso imaginario, el presidente fuera Julio Borges, Jesse Chacón, Oscar Pérez o Manuel Rosales y propusiera exactamente la misma reforma… ¿le dirían que sí?  Barrera asegura que el método nunca falla: “Cuando se separan de la fidelidad afectiva a Chávez, dicen que no…Cuando asumen que una constitución no se piensa para una sola persona sino para todo un país, entonces dicen que no. Ni de vaina”. Pero como es él entonces exclamarán: Dios salve a papá Chávez. 

A votar pues, aunque se repita la historia aquella de que a todo lugar que va, de 20 personas, 17 votarán No…y termine ganando el sí. Hay que hacerlo. 

PD: Por cierto, hoy es el cumpleaños de mi mamá. Y ella toda la vida se ha quejado de que las elecciones sean en diciembre porque es embajadora del espíritu navideño. Dice que no le gusta pasar el trago amargo en pleno diciembre, y es algo que ha dicho desde que yo tengo memoria, así que ahora es peor. Yo tengo mi teoría: creo que siempre han escogido esta época por la simple razón de crear un final de telenovela como los que mencioné dos posts atrás. La gente vota, y les agrade o no el resultado, ya después del 5 de diciembre no hay nada que hacer: hallacas, gaitas y compras compulsivas pueden con cualquier elección. Año nuevo, vida nueva.  

¡Feliz cumple, ma! 

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noviembre 26, 2007 - Posted by | La gente es así, Makinaciones blogueras | , , ,

2 comentarios »

  1. Yo no creo en el CNE, pero voy a votar. Y votaré NO.

    Suena muy romántico eso de que “no se puede votar ni a favor ni encontra de algo que es ilegal” o, la otra muy común de: “si no votamos y la abstención llega a marcas vergonsozas estaremos comprobando -¿a quién?- quen Chávez está desnudo”.

    Ni la una, ni la otra y aún creyendo que el 2 haremos la parodia de la democracia nuevamente, voy a votar NO. Algo quedará.

    Comentario por pino | noviembre 26, 2007 | Responder

  2. No podemos hacer otra cosa sino ir a votar.
    Yo igual voy desanimada pero es peor no hacer nada para resignarse con lo pasa.
    Hay mucha inconformidad pero aprovechando que se puede votar con este disfraz de democracia, tenemos que hacerlo

    Comentario por Glinda | noviembre 27, 2007 | Responder


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