Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

La comunidad del sencillo

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 Así quise titular este post para referirme a la ladilla eterna de que en ciertos  establecimientos te exijan pagar con sencillo, cuando su obligación es darle vuelto al cliente, a como de lugar. Quizás esto yo lo afirmo porque no tengo ningún negocio y sólo he tenido que parir por el sencillo como cliente a quien mandan a pagar con tal especie monetaria.  

Tengo tres casos específicos por mencionar. El primero es el que más detesto: los taxistas, y en especial los de San Felipe. La letanía de que “si tiene sencillo mejor, porque acabo de salir y todavía no tengo nada”, la repiten a toda hora, mañana, tarde y noche, por lo tanto es increíble. Digo que en especial los de San Felipe, porque allá las carreras son mucho más baratas que en Barquisimeto, y fácil pueden costar 2 mil 500 bolos. Pero qué pasa cuando pagas con un billete de 5 mil? Que casi nunca tienen vuelto, así que lo mejor es pagar la cantidad exacta.Aquí en Barquisimeto es súper común lo de “acabo de salir”, así que yo he optado por preguntar antes de montarme “tengo un billete de tanto, tiene vuelto?”, porque no hay cosa que me choque más, a mi, que soy taaaaan cómoda pa todo, que además del calamar de tener que agarrar un taxi, tener que calarme el temita de “¿dónde puede cambiar por aquí, porque yo no tengo sencillo?”. ¿Cambiar? Las veces que me ha pasado eso, el taxista se ha tenido que bajar, primero porque ese no es mi problema, el vuelto forma parte de sus instrumentos de trabajo, y segundo, porque yo no me voy a bajar en ninguna parte a ver si me cambian o a tener que comprar algo que no necesito ni quiero, sólo para darle sencillo al señor. Y hay miles de taxistas que esperan que uno se baje y lo haga, pero yo no lo hago jamás, y menos les digo “déjelo así” y les regalo mi vuelto. 

El segundo caso, es el kiosco que hay en la UNEY. Un kiosco que además me cae muy mal, porque a los dueños se les muere la mosca de nacimiento. Es lo único donde se puede comprar algo en ese lugar, porque como el edificio no es de la universidad, no se puede instalar un cafetín o algo así, y nunca jamás hay nada, salvo unas empanadas horribles.Resulta que lo único que yo compro ahí son galletas Club social o Kraker bran, si es que hay. Y esas galletas cuestas 400 bolívares. Pero si se me ocurre pagar con una moneda de 500, ellos me devuelven un caramelo Halls (que los odio), que cuestan 100 Bs. porque ellos JAMÁS tendrán 100 bolos pa dar vuelto. Y el colmo del descaro es que si les pago con un billete de mil, entonces me devuelven seis caramelos. Yo tuve que aplicar la de reunir los 400 bolos exactos para no pasar el amotinamiento de los Halls, y un día les pagué con 4 caramelos. Por supuesto, se amotinaron, y yo les dije que lo que es igual no es trampa, y que en la medida que me siguieran devolviendo caramelos por monedas, los iba a guardar para darle continuidad a su cultura del trueque. Deben ir acostumbrándose para el Bolívar fuerte.  

Y la última y más insoportable, es la de los centros de comunicaciones que nunca tiene sencillo. Por lo general, cuando entro a uno de estos centros, sean de conexiones o comunicaciones, es porque tengo una emergencia, tengo que hacer una llamada urgente, imprevista, ando en un trance pues. Y de repente viene una bolsa con voz de adolescente y me dice “le agradezco que llame si tiene sencillo, sino vaya a cambiar”. O seaaaaaaa! ¿Es un requerimiento para ser cliente en este lugar??? De paso, las llamadas dependen de la situación: de si te hacen esperar, de si amerita una larga explicación, de la gravedad o felicidad del asunto, entre otros. Así que la llamada puede costar 200, mil o 12 mil bolos….no sé cuánto voy a gastar, por lo tanto, no sé si tengo la cantidad exacta. Y en un local de donde la gente entra y sale como enfermos del hospital y llama, y llama, y llama, es demasiado absurdo que nunca tengan sencillo. Hay otros que son un poco más decentes y tienen un cartelito en la entrada que dice “Estimado cliente, se le agradece traer sencillo”. Ok, tampoco es para hacer una llamada local y pagar con un billete de 50 mil, pero no puede ser una tragedia pagar 700 bolos con un billete de 2 mil, y lo es.  

Pero hoy además, fui víctima de la torpeza de las niñas que atienden estos centros que tanto le salvan la patria a uno -a pesar de ellas- y debo relatar para completar esta crónica amotinating, mi episodio de hoy en un centro de conexiones. Y esto ocurre, porque yo creo que algunos requisitos para atender en estos sitios es: ser menor de 25 años y estúpida, además de una fiebre confesa por enviar mensajes de texto. 

Tengo una lista de ejemplos, incluyendo dos en los que tuve que discutir con la muchacha en cuestión: en un Movistar en San Felipe, de donde me fui sin pagar porque cuando por fin me tocaba el turno en una larga cola, la empleada coleó a una amiga de ella en mis narices después de mil años esperando; y otra en el Interzona del CC Metrópolis, que por estar mandando mensajes de texto con cara de fan enamorada, me hizo perder un montón de tiempo porque ni levantaba la cara para atenderme, y al final me dio mil bolos más de vuelto. Pero se los devolví, nada más para decirle que eso le pasa a la gente que no está pendiente de su trabajo.  

Y el de hoy, que me pasó en un Movistar de la 19 con 29, nada menos en pleno centro donde circula cualquier cantidad de gente todo el día. Pero ahí no era una, eran tres las que cumplieron los requisitos antes citados. Después de pasar el incidente con el sencillo, advertencia de por medio: “le agradezco pagar la cantidad exacta”. Ah si, porque yo soy adivina para saber cuánto voy a gastar. Mi respuesta fue corta: “no lo sé, depende”.  

Mientras estaba llamando, obviamente, en un trance, dejé a Feli, mi secretario, sacándome unas copias afuera. Cuando salí aún no estaban listas las copias porque la misma amenazadora del sencillo, es la que cobra todos los servicios, entrega las fichas, saca las copias, atiende el teléfono. Luego, completé una información que debía enviar por fax, y cuando tuve las copias en la mano, le pregunto a una de las que está desocupada “¿para enviar un fax?” Y ella me dice, como si nada “eso no es conmigo, es con ella”. Ella, era por supuesto, la que hacía todo lo demás. A todas estas, había un tercera sentada con las piernas cruzadas, hablando con la otra de que fulanito le mandó un mensaje, “qué atrevido”, y profundizando sobre los nuevos modelos de celular que acababan de llegar, en los que seguramente iban a dejar el sueldo.  

Así, la “aboyada” procedió a enviar mi fax de varias páginas, cosa que no pudo hacer con éxito, porque cada vez que iba a cambiar de página, se le caía la llamada y tenía que marcar de nuevo. Creo que no sabía que tenía que ponerlas una detrás de la otra. Después de mucho estresarme y sudar al ver a esa niña, siendo incapaz de mandar un fax con el procedimiento normal, me cobró 10 mil 500 bolos, que me pareció carísimo, empezando por la atención porque yo soy de esas, que donde te pelan el diente y al menos te atienden bien, no me importa que me claven, pero me choca que me cobre caro la gente desatenta, perdida y ni hablar de los torpes.  

Finalmente, le pregunto dónde está la hoja de confirmación de que pasaron todas las páginas, y entre ella y la de las piernas cruzadas tartamudearon mucho para decirme que esa operación no la hacía el fax, pero que en la pantallita les salía “ok” de enviado. En mis mejores momentos, pude haberlo reclamado hasta que me lo dieran, pero estaba tan aturdida ya entre bancos, planillas de depósitos y hojas de fax, que me fui. Y por supuesto, el fax no pasó completo. Apenas llegué a mi casa, me avisaron que faltaban dos páginas importantísimas, y se imaginarán el incremento del amotinamiento, aunque en realidad, ya me lo esperaba. Feli, de nuevo salió al rescate secretarial. 

Es lo que me hizo terminar este post, no sólo pensando cómo un local como un centro de llamadas que jamás está vacío, nunca tiene sencillo, sino, ¿cómo pueden ser capaces los dueños de tener un personal tan ineficiente en un sitio que está súper estratégicamente ubicado, que es una gallina de huevos de oro, y donde los que atravesamos situaciones de estrés en pleno centro de la ciudad, no podemos dejar pasar la torpeza no de una, sino de tres empleadas? 

Otras de esas cosas gafas que pasan a diario por el pésimo servicio que se presta en casi todas partes, y que tanto me amotinan….  

 

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agosto 3, 2007 - Posted by | Crónicas Amotinating, La gente es así

11 comentarios »

  1. Lo peor es que en cuaquier lado del mundo “el cliente siempre tiene la razón” en Venezuela, todo el mundo tiene la razon menos el cliente, y esto se aplica a toooodo, desde servicios públicos, restaurantes y cualquier vaina donde se maneje dinero, siempre buscan una manera de quitarte unos centavos mas, siempre buscaran la manera de estafate de algun modo….y que tu “el cliente” siempre seas el que salgas perdiendo!.

    Comentario por Kee | agosto 3, 2007 | Responder

  2. Tamaño encuentro con los disfuncionales sociales que yo llamo VPI’s!!!. Es así como entonces además de mal atendido, maltratado y humillado también resultas muchas veces regañado, insultado y hasta amenazado físicamente por quienes no hacen bien su trabajo, lo hacen con desgana o violan leyes básicas de convivencia. No te digo yo?, ahí y no en otro lado es donde están las raíces de la mayoría de nuestros problemas.

    Comentario por Davidache | agosto 3, 2007 | Responder

  3. De ese mal se sufre en todo el mundo… desde el “te doy un caramelo por 10 centavos” hasta el “no tenes otro billete mas bajo?”, el caso mas claro por este lado del mapa es que NUNCA puedes salir sin monedas, es tan importante salir con una cantidad modesta de monedas como llevar la cedula… de regreso para la casa o para ir a cualquier lugar tienes que pagar TODOS LOS BUSES con monedas porque son de maquinitas y el conductor no puede ni cambiarte ni recibir billetes ni nada, una total “garcada”.

    Comentario por Alfredo | agosto 4, 2007 | Responder

  4. Aaana jajajajajajax1000! Me ENCANTÓ este post…eres TAAAN DULCE en persona que -aún leyéndote- no puedo creer que sea la misma Anairene Asuaje que veo en La Mega!

    Comentario por Bel | agosto 6, 2007 | Responder

  5. Bueno amiga, dejeme decirle que yo voy a Barquisimeto y me siento en Disney de la buena atención que recibo.

    Ud quiere saber donde hay mala atención? pues venga para Acarigua. Aqui la cosa es tan grave que hasta en Mc Donals atienden mal.

    Por mi blog tengo un post que habla del fenomeno Acarigua en el que no pudo ni la cultura Mc Donals … Pero por lo visto es el fenomeno Venezuela. http://elblogdegloria.com/verblog.php?ID=2&IDP=278

    Comentario por Gloria | agosto 9, 2007 | Responder

  6. eso es lo que hace que me apene vivir en este pais , esa enorme cantidad de gente tan inepta que no sabe ni siquiera abrir la boca para decir “no se enviar un fax, por favor enseñenme”.

    Es cuestion de crianza y de facilismo,se les acostumbra a saber del ultimo celular de moda, pero cuando se trata de “aprender” algo que les ayudara para su vida, se les atora la azotea(lease cerebro) con muñecos ken, autos ultimo modelo y todo el paraiso de barbie.

    Esa es la venezuela del futuro que vivimos ahora, donde te devuelven caramelos por sencillo, que porquería.

    Saludos Edelweis.

    Mago

    Comentario por Magopuki | agosto 10, 2007 | Responder

  7. Es cierto Kee Y Davidhache, aquí hay algo especial con el cliente…dígame si se trata de Intercable o el Bxo Venezuela….uno no pega una JAMÁS!

    Bueno, aLfredo cuando vuelvas para la aldea, todo será así porque ya usaremos el Bolívar fuerte :S

    Dulce??? jajaja Bueno, si tu lo dices, Bel….así meto la coba

    Hace mucho que no voy a Acarigua, GLoria, creo que ni habían abierto McDOndalds jajaja….pero qué bien que disfrutas de buea atención en Bqto, aunque te doy un dato: para que continúes con esa racha, ni se te ocurra ir a Wendy’s! leeré tu post!!

    Eso también Mago, hay una actitud de comodidad demasiado grande. Está bien que dependas en cierto punto de ellos porque te ofrecen el servicio, pero la ineptitud es insuperable.

    Comentario por edelweissvoice | agosto 10, 2007 | Responder

  8. Jajajaja… muy bueno tu post.
    A mí me pasa cuando voy en la ruta de la Unefa.
    Resulta que el pasaje para estudiantes cuesta doscientos bolos y el normal setecientos. Se niegan a entregar vuelto cuando yo (siendo estudiante) les pago con una moneda de quinientos, es decir, un pasaje y medio tengo que regalarles cuando no tengo la suerte de las 2 moneditas de 100. Reclamar va contra mi instinto de consevación de la vida, los colectores no son precisamente niñas de 25 años.
    Por cierto, la calidad del currículo requerido para trabajar en un centro de conexiones es directamente proporcional a las medidas del cuerpo.

    Comentario por Fabr | agosto 12, 2007 | Responder

  9. ¿Tu tendrás una idea de los SIGLOS que tengo yo buscando a alguien que piense como yo acerca del sencillo y de que “ESE VUELTO ES MIO Y PUNTO”?…jejejeje…

    Me dio mucho gusto leer este post, creo que podemos formar un movimiento internacional al respecto.

    Saludos, seguro paso otro día por aquí.

    Comentario por Daniel Henriquez | agosto 15, 2007 | Responder

  10. Ok. Saludos al guaro. Si forman el movimiento internacional me uno y sin pensarlo. Visita mi blog.

    Saludos,

    Vero Ruiz del Vizo

    http://www.veronicaruizdelvizo.blogspot.com

    Comentario por Veronica Ruiz del Vizo | agosto 20, 2007 | Responder

  11. cuanto vale un bolivar de 10 en mexicanos?

    Comentario por maricela | noviembre 4, 2007 | Responder


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