Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

¡Gratis hasta un coñazo!

 

Es la expresión que siempre cita mi comadre Marianella cuando se refiere a algo que no cuesta nada. Y a los venezolanos nos encanta que nos regalen todo, de eso estamos más que seguros. Durante mi estadía en la exposición Venezuela Educativa la semana pasada, a donde fui a trabajar en la promoción del stand que la UNEY tuvo en el Sambil de Valencia, disfruté de los distintos tipos de lambuceadera que se pueden percibir en un evento como éste.

 

Es bien sabido que en cualquier parte donde estén regalando algo, la gente se acumula esperando “agarrar aunque sea fallo”, y que no importa si lo que están regalando es útil, fino para algo, o simplemente te guste y ya, la idea es llevarse lo que sea, porque gratis, todo viene bien, como dice Marianella.

 

Así pasa en este tipo de ferias y exposiciones. Miles de estudiantes de distintos liceos y colegios fueron hasta el evento llevados por sus profesores, muchos de ellos pendientes de lo que iban a hacer, otros que se calaban las charlitas de las universidades porque no les quedaba más remedio, pero todos se llevaban algo, al menos del stand de la UNEY. Chapas, llaveros, lapiceros, afiches, borradores, alguito con que acordarse o por lo menos conocer esa universidad que les dijeron, queda en Yaracuy. Eso está bien.

 

Lo siguiente fue los varios tipos de lambuceadera que mencioné. La primera, la cómica de los estudiantes: pasaban por los stands, pero entraban sólo a los que tuvieran muchas cosas, y se hacían señas entre ellos “epa chamo, aquí deben regalar algo de eso”, y salían contentos. Otros que entraban y de una preguntaban “mira ¿esos llaveros los regalan? porque yo quiero uno pa mi y otro pa mi pana”; o uno que iba acompañado de alguno interesado en saber qué rayos era aquello de Ciencia y Cultura de la Alimentación, y mientras escuchaba, su compañero le decía “ya chamo, qué ladilla, deja la preguntadera, ya cumplimos nuestro cometido, vámonos”, exclamaba con su mano cargada con el borrador, el lapicero y el llavero, además del tríptico, que seguramente tiraría en la basura.

 

 

Eso se puede entender entre la inmadura e imberbe población de liceístas, que eran la mayoría. Pero me provocaba escupir a los adultos, quienes conforman la segunda etapa del lambuceo, pero esta en vez de cómica, era patética. Entraban preguntando, “mira mi reina, qué regalan aquí?”. A lo que yo de inmediato respondía, “aquí no regalamos nada señor”. U otros que entraban echos los más interesados y escuchaban la explicación de la universidad y remataban: “ay no, San Felipe es muy lejos, pero mira, tú me puedes dar un llaverito de esos pa guindarlo aquí”.

 

 

También está el tipo de lambucio que no se conforma y siempre quiere más, valga acotar, que éstos todo el tiempo fueron del mismo tipo adulto. Si les dábamos un llavero, querían el llavero y el lapicero, y si les dábamos el llavero y el lapicero, querían la chapa, pero si le dábamos el llavero, el lapicero y la chapa, querían el borrador, que los teníamos destinados a los estudiantes. “Ay es que yo tengo un hijo, y quiero llevarle el borrador también”. Y si de una vez les dábamos de todo, entonces lo querían doble “¿no pueden ser dos lapiceros?”. Lo mismo pasaba con los libros. Teníamos un par de ediciones de lo que llamamos en la UNEY “cuadernos del rectorado”, libros pequeños que se escriben sobre un tema específico. Los entregábamos con ojo clínico, a quienes veíamos interesados en los temas, profesores de otras universidades expositoras y así. Pero como los libros tienen portadas muy llamativas, todo el mundo preguntaba si no les podíamos dar uno “porque ese librito si es bonito”. Y sí, regalamos algunos, pero al que le dábamos uno, siempre quería los dos.

 

 

La máxima de los de esta especie, fue una señora que estaba averiguando de la universidad porque su hijo se gradúa de bachiller pronto, entonces mientras yo le explicaba muy animadamente, por ser un estudiante potencial de la UNEY, cuáles eran las carreras, los requisitos, le entregaba a la señora un periódico de la universidad, los trípticos informativos, y los regalitos ya mencionados. A la vez que esto ocurría, Durga, mi compañera de trabajo, armaba unos regalos que les iba a llevar a los profesores de la UNEXPO, metiendo libritos, y demás obsequios en unas bolsas transparentes que ella tenía para armar esos combos para las demás universidades. Es el momento cuando la señora en cuestión ve todo y me ordena “ay pero dame un bolsita de esas para llevármelo así bien chévere como lo está armando ella!”. ¿No quiere Toddy frío también, señora?

 

 

Todo esto fue muy divertido, no sólo para reconfirmar que a la gente le encanta una golilla, un regalo X, y que son una parranda de inconformes siempre, sino que la gente, aunque viva en Carabobo, estado vecino y limítrofe de Yaracuy, no tienen ni la menor idea de dónde está San Felipe. Bueno, esto mas bien es triste, en vez de divertido.

 

Que un estudiante de 5to año no sepa dónde queda San Felipe, es imperdonable, pero digamos, es un poco más aceptable, considerando que los adolescentes de hoy en día viven más en la luna que los de tiempos anteriores, con más información, pero menos conocimiento. La mayoría no lo sabía. Pero que los padres, o adultos que visitaron la exposición, no tuvieran ni la menor idea, era como pa llevar un mapa y repasárselo estado por estado. “Pero, San Felipe debe ser muy lejos de aquí, verdad?”, “Cómo cuánto tiempo se echa uno de aquí hasta allá, unas cuatro horas?”, o exclamaba “¡Yaracuy!…uuuy, lejísimo, no, gracias.” Hubo una madre que trató de justificarse diciéndome “es que nosotros vivimos en Valencia, pero no somos de aquí”, como si eso la exonerara de su deber de saber que Yaracuy está al lado de Carabobo. Aunque bueno, si a ver vamos, la gente que vive en Los Leones, cree que yo, que vivo en la 54, colindo con la Conchinchina, ¿será una cuestión de ignorancia o realmente desconocimiento del territorio?

 

 

A mi me encantan estas cosas donde uno puede ver el comportamiento cotidiano de la gente, relacionándolo con la actividad que uno desempeña. Con todo y todo, creo que la universidad tuvo una importante proyección en este evento, algunos la conocieron y otros, se enteraron que Yaracuy les queda al lado.

PD: Allí estuve dos días completicos, mientras montábamos el stand y lo atendíamos en las primeras jornadas. Yo me divertí mucho, promocionamos la UNEY, conocimos un gentío, pero de algo estoy segura: jamás quisiera trabajar en una tienda, bueno, a menos que sea mía, supongo. Para nosotros no fue tan aburrido porque estábamos haciendo algo distinto a lo de todos los días y momentáneo, pero mientras estábamos allí, me imaginaba tener que cumplir un horario en un centro comercial, donde no puedes pensar para hacer algo, sino esperar que algún cliente llegue, pida algo, ladille, y ya veremos si se lo lleva. Aaaaay no, con lo necia que soy yo, no tendría paciencia para cumplir con un trabajo así. Agradezco infinitamente haber tenido siempre trabajos que me gustan y en los que puedo hacer muchas cosas.

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junio 17, 2007 - Posted by | Gajes del oficio, La gente es así

7 comentarios »

  1. Me se de memoria esos cuentos , antes esos stands de la UNEY me tocaban a mi solita, si te sirve de consuelo peor es ir a reuniones de intelectuales, igualitos de fastidiosos toda la vida, lo bueno es que uno piensa que el tiempo no ha pasado y que estamos en nuestros 20

    Comentario por little star | junio 18, 2007 | Responder

  2. jajaja esto me da mucha risa porque no se si hay algo a lo que vayas que no te moleste pero se que es en tono gracioso y por eso da risa. Ademas el tono guaro debe ser un aditivo en tus conversas. Saludos

    Comentario por David | junio 19, 2007 | Responder

  3. jajaja de verdad que no está nada facil el trabajar regalando souvenirs, una vez de vaina no tumbaron una tarima donde estaba tocando porque a un loco de la UNY se le acurrió que en medio del concierto lanzaramos Coolers.

    Si quieres dominar a las masas dales coolers y franelas gratis y triunfarás

    Comentario por hector martinez | junio 19, 2007 | Responder

  4. No digas que los venezolanos, a veces, le meten al lambucio. Después se nos pone bravo el señor de la hojilla.

    Comentario por johnmanuelsilva | junio 20, 2007 | Responder

  5. HOY SE VIVIERON MOMENTOS DE PANICO EN LA “UNY” LLEGO GUAKY Y SE PUSIERON A REGALAR COOOLERS Y JARRAS DE LA UNY Y LA COPA AMERICA Y SE CONVIRTIO EN UNA PESADILLA DE MULTITUDES, TODO EL MUNDO LUCHANDO POR SU PEDAZO DE JARRA , COOLERS Y DE GUAKY . PANA QUE VAINA TAN BIZARRA!!!

    !DILE NO A LA QUEMA DE GUAKY …EL TIPO ES PANA!!

    Comentario por nasalboy | junio 21, 2007 | Responder

  6. ganate una lavadora y una secadora pero mundo blanco con tan solo leer http://www.lanzandomuela.blogspot.com

    Comentario por cambur | junio 21, 2007 | Responder

  7. y dicen que no se puede conseguir nada gratis…

    Salu2!

    Comentario por Jonano | junio 25, 2007 | Responder


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