Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

Eco atormentante

Hace un par de semanas fui a hacerme un eco. Todas las veces que me he visto obligada a someterme a este examen a causa de mis ovarios poliquísticos, me estreso por la tomadera de agua y los enfermante que es aguantar las ganas de hacer pipí. Una vez hasta perdí el primer intento, porque no aguanté y tuve que volver a empezar a tragar agua como loca. 

Pero no fue sino hasta esta vez cuando caí en cuenta, más allá del hecho de aguantar, de que este es un examen que uno hace casi inconsciente: ¿Cómo se puede tomar tanta agua hasta ya no poder más, luchar con las ganar de orinar (levantarse, sentarse, cruzar las piernas, rascarse la cabeza) y encima tener la paciencia de esperar y poder entrar y contarle al médico qué te pasa, cómo sigues y por qué estás ahí? Demasiado.  

Hay una larga lista de preñadas y mujeres que van a hacer su consulta normal y, paralelamente, estamos las de los ecos, que entramos de improviso, coleando a las demás según nuestro orden de llagada, porque es rápido y porque sería el colmo tener a uno aguantando todo el día. Yo no sé, pero todos los métodos para atender pacientes, sea “previa cita” u “orden de llegada” son terribles. Uno tiene que ir dispuesto a perder el día, y ni hablar si se es como yo, que no me gusta esperar a nadie.  

Entonces ahí estaba yo, tomando agua desde las 6 de la mañana, llegué a un cuarto para las 7 a la clínica, con mi respectiva botellita, de la cual debía seguir tomando hasta que tuviera suficiente agua como para que se viera lo que tengo por dentro. “Me avisas cuando tengas ganas”, me dice la secretaria. Y yo le digo que ya, porque no podía ser de otra manera con tanta agua. Y empecé a caminar, haciéndome la loca y tratando de auto entretenerme, y escuchaba una larga conversa entre el doctor y una china jovencísima embarazada, que como que no entendía bien lo que le estaba pasando. “Es normal, Yu-ling, no estás enferma, sólo estás embarazada”, insistía el doctor en lo que parecía ser una clase de educación para la salud.  

Cuando finalmente sale la china primeriza, y creo que voy a entrar, la secretaria pasa a una de las de “consulta”, que tenía cita para las 7. Casi me desmayo. Ahí ya estaba en ese punto en que no puedes escuchar ni una gotera cayendo, ni volverte a sentar. Caminaba de un lado a otro en el minúsculo consultorio, respiraba, pensaba en otra cosa, y por supuesto, escuchaba al doctor hablar con la paciente: “Sí, chica, yo estuve con Armando el domingo en una parrilla, al hijo le va buenísimo”. Y yo a punto de tocarle la puerta. 

“Bueno, fulanita, encantado de verte”…fueron las gloriosas palabras que anunciaban mi entrada. Pero la doña en cuestión se detuvo unos minutos más a rematarle un cuento al doctor mientras yo creía que estaba a punto de reventar. Miré con ojos de asesina a la secretaria, en los que se leía “atrévete a pasar a otra paciente pa que tu veas, secretaria!”. 

Cuando se abrió la puerta, ni esperé que me llamaran, me tiré de una pal consultorio. Y ahí pensé “ajá, ¿y entonces? Este doctor pretenderá que yo me ponga a echarle el cuento de qué me pasa, cuál fue mi tratamiento y cómo estoy ahora? Nooooooooo. “Cómo estás? Y yo “A punto de reventarme doctor, vamos de una vez a lo del eco y después hablamos, ahorita no le puedo decir absolutamente nada, porque ni me acuerdo” 

Y todavía había que pasar por esa crema helada que ponen el vientre para terminar de torturar más a uno. Y empieza él a ver sus circulitos inentendibles. “Muy bien Anairene…mira esto, aquí estás mucho mejor, te ha disminuido bastante. ¿Puedes ver aquí el ovario izquierdo?” Mientras yo pensaba: Noooo, no puedo, apúrese y después me explica. Con la misma velocidad que entré, salí corriendo pal baño….. 

Al salir, entonces sostuvimos una conversación normal….”Si te gusta el tratamiento, continúalo, y cómo está la radio, y cuándo vas a tener hijos….” :S

Anuncios

febrero 12, 2007 - Posted by | Crónicas Amotinating

2 comentarios »

  1. Jajajaja mi estimada colega lo que describes es el pan nuestro de cada año, en mi caso voy dos veces al año a mi doctor…para mi lo peor, además de todo eso que tu muy bien describes, es aguantarme a las mujeres que pretenden socializar con una y contarme cómo quedaron embarzadas, cómo sienten las “pataditas”, cómo les va en los primeros meses de casada, otras que me hablan de los nuevos métodos anticonceptivos….y yo con mi cara de ir al baño y de pocos amigos porque lo menos que me interesa es hablar con un montón de desconocidas. Entonces acordé con mi doctor que me atienda a una hora específica porque no tengo tiempo de esperar y asi lo hago, voy de última a la consulta y no aguanto tanto….
    Un abrazote
    🙂

    Comentario por Khabiria | febrero 12, 2007 | Responder

  2. El título parecía como una frase de canción. No pensé que iba a ser un tema tan femenino.

    Bueno, saludos.

    Comentario por NBV | febrero 13, 2007 | Responder


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: