Edelweiss’s Voice

El sonido de mis letras

¡Grande Dr. Rivero!

Pocas veces lloro cuando la gente se muere, pero sin entrar tanto en detalles al respecto, hoy lloré cuando leí en el periódico: “El país, y particularmente el estado Lara, sufrió ayer una baja inmensa”, al referirse a la muerte del Dr. Carlos Rivero Rodríguez.

 

Ya Feli me lo había dicho tempranito en la mañana, pero leyendo el periódico recordé que el Dr. Rivero es de esa gente que medio mundo quiere, entrañablemente. Y no es para menos, fue el pediatra de la mayoría de mis amigos y primos en Barquisimeto… y mío, claro. Entonces, además de quererlo nosotros, sus pacientes, también lo querían nuestros padres y de paso, sus alumnos porque era de esos profesores inolvidables en la universidad.

 

Yo he tenido mucha suerte con esto de los doctores y así como llevo tan bien mi vida de diabética de la mano con mi endocrino incambiable: Alfonso Castillo Dugarte, crecí con la fe ciega de todos nosotros en el Dr. Rivero. Y es que yo veo padecer a mis pobres compañeras de trabajo porque nunca saben de qué se enferman sus muchachitos, si tienen esto o tiene aquello, si tal medicina es buena o no, y cambiando constantemente de tratamiento.

 

Eso nunca pasaba con el Dr. Rivero. Ir enferma a la consulta, implicaba salir con un diagnóstico definitivo y con el tratamiento indicado, pero además una protección especial, sin exagerar. Jamás con un titubeo, mucho menos con una flecha tirada. ¿Cómo no confiar plenamente en un hombre así? Me estresaba y aburría esperar en los pasillos de la clínica Santa Cruz, en las sillitas de jirafa, pero todo pasaba cuando él me recibía con una respuesta para todo, un tono de voz acogedor con sapiencia de la vieja. Quiero uno así para mi niño pálido.

 

Nuestros extremos con el Dr. Rivero traspasaron la edad, porque aunque se retiró de sus consultas cuando yo tenía como 9 años, si me enfermaba a los 14 y me pasaba aquello de que el doctor que me veía no la pegaba con el tratamiento, mis padres con mucha pena, pero confiados, entonces llamaban al Dr. Rivero para que él la volviera a pegar del techo. Es más, en enero, cuando me dio un ataque de tos incontrolable y larguísimo, busqué desesperadamente los desaparecidos remedios para la tos que me recetaba mi infalible pediatra.

 

Cuando me diagnosticaron la diabetes a los 17, pese a siempre tener asesoría especializada, Feli por su puesto recurrió al Dr. Rivero para echarle el cuento, por aquello de haber cargado siempre con mi expediente.

 

Hace pocos meses lo vi en el festival de la oralidad, y me dio tanto gusto que no olvidara mi nombre, ni lo maniática que siempre he sido, que me saludara con el mismo cariño de papá-doctor, aún y cuando ya tuviera 28. Me dijo que eventualmente me reconocía en la radio y no perdió oportunidad para preguntarme de mi tratamiento de insulina.

 

“Anairene y su comitiva” es una frase institucionalizada en mi familia, puesta en marcha hace décadas por el Dr. Rivero para referirse a que yo siempre ando con mi trulla porque iba para sus consultas con mis padres, mi abu y Maleny. Así como frecuentemente ando por la vida, pues, y ese día le dije que me casaba y le presenté a Nel, el nuevo de la comitiva.

 

No me asombra la cantidad de cosas buenas que hoy se han escrito en su honor, ni leer en los artículos de opinión frases como “un médico eminente” o “examinaba con gran cuidado y destreza a la vez, que causaban admiración”, y así era, indiscutiblemente. Lo que me choca, es que El Impulso haga hasta un recuadro para manifestar su posición política. Nada sorpresivo que haya sido antichavista, pero  a mi, muy personalmente me parece patético que a un hombre tan grande se le destaque por haber votado No, por ejemplo. Pero así estamos.

 

Feli y yo comentábamos esta mañana que hoy la funeraria Metropolitana seguramente estará a reventar. Y como yo no conozco a nadie a quién darle el pésame, aquí le rindo mi tributo al Dr. más grande ever, nacido en El Tocuyo…y le canto la canción que me ponía a cantar en su consulta, de la muñeca enferma.

 

¡Grande, Dr. Rivero!

Marzo 31, 2009 Publicado por edelweissvoice | Cuentos de camino | | 4 comentarios

¡Por todos los Benjamins!

El sábado fui al Barquisimeto Rock Fusión (o algo así) y confirmé lo que tantas veces confirmo cuando vuelvo a ese tipo de eventos: Yo ya no estoy pa esos trotes.

 

Lo que es lo mismo decir que estoy vieja ya. Pero hay dos puntos muy importantes que quiero expresar con respecto a esto:

 

Yo siempre he apoyado la filosofía bohemia de que hay que cultivar las cosas que a uno le gustan, la esencia de lo que uno siempre ha sido y no encorbatarse a asumirse ajeno a lo que siempre te ha gustado. Y yo, soy una pegada a fin de cuentas.

 

Pero de ahí a estar exactamente igual que hace 10 años, noooooo Dios mío por favor. Es necesario con urgencia hacer algo productivo por la vida, moverse. Y pocos de los que estábamos ahí, de mi época, lo hacemos.

 

Lo otro es, cuando uno sabe que creció, la forma en la que ve cómo van cambiando las cosas. El ambiente era el mismo, pero como en una fiesta pro graduación, verbena. Creo que este efecto se notó mucho, porque más que un toque de bandas, la cosa parecía una rumba casera en el viejo Campo de La Haya, al que yo fui a comer alguna vez cuando tenía 7 años.

 

Y uno es “así” definitivamente, de estilo pro graduación a los 18 o 20 años. Yo era así. Era rarita como las niñas que brincaban de un lado a otro esa noche, excéntrica como ellas, tenía lentes de pasta antes de que se pusieran de moda, y el pelo azul; creía que esos eventos eran lo máximo en la vida porque de las 100 personas que había me saludaban 98 y mis amigos de los grupos me dedicaban canciones de rock. Era un nivel. La cosa sigue siendo exactamente igual, pero con nueva generación.

 

Fuera de los grupitos que uno va a escuchar, ya casi no hay razones para estar en sitios como ese. El del sábado tenía un cartel de 8 grupos, de los cuales yo sólo conocía a Los Mentas, a quienes vi por primera vez en 1999, cuando la mayoría de los que estaba ahí eran niños. Mentira, conocía a varios de los aquí de Barquisimeto, pero ya tampoco es mi generación de grupitos, pues. Y no está fácil eso de que, de un cartel tan largo, a las 11 de la noche haya tocado un solo grupo.

 

En un momento Nel me dijo exagerando-bromeando “vámonos, da como pena que nos vean aquí”, y a los 10 segundos ya estábamos en el estacionamiento muertos de la risa porque sospechábamos que todo eso iba a pasar.

 

La historia del rock local siempre es la misma: Grupos con poco apoyo, público que no quiere pagar la entrada, eventos que empiezan tarde, integrantes de bandas que acaban con una y estrenan otra, once again and again and again. Y la historia del faranduleo siempre es la misma también.

 

Pero por favor, todos tienen que ir creciendo. Por eso me encanta lo que dice Greta, que apenas tiene como 22, cuando se refiere a las cosas que no hará cuando tenga 26 y se asuma crecidita (entre esas, seguir escribiendo en el blog jaja).

 

Me hubiera gustado ver a Los Mentas ¿Alguien que fue, sabe si cantaron La cachifa de Haití? Me recuerda una de las escenas más incoherentes en mi vida de radio.

 

Es rarísimo, porque así me veo allá y en mi trabajo, por ejemplo, siempre me ven como “carajita”. Y no es que me la quiera dar de desubicada, todo lo contrario, uno siempre tiene que ser ubicado en la vida para no parecerse a todos esos Benjamins que a diario citamos. Y no es así en todos los toques, pero en este lo fue, profundamente jaja. Y también me acuerdo de los hermanos Cohen y digo “No country for old men”.

 

Marzo 23, 2009 Publicado por edelweissvoice | Cuentos de camino, La gente es así, Manías | | 14 comentarios

I’ll be back

Agradezco mucho que a pesar mis seguidas ausencias estas últimas semanas, ustedes y la gente que a diario busca “cómo hacer tarjetas de invitación a matrimonios”, sigan visitando mi blog constantemente, y me registren unas increíbles 200 visitas diarias, lo que es bastante mientras uno actualiza.

 

Claro, muchas de las recientes visitas también se las debo al post “Aniversario de Makina desató la furia en El Informador”, que el día de su publicación tuvo 104 lecturas, y así cada día marcaban un importante récord en mis estadísticas.

 

Los que son mis panas, me “presionan” preguntándome por qué ya no escribo como antes o sí es que ya no me pasan cosas insólitas o cómicas. Y no es que yo sea indispensable, pero supongo que les entretiene.

 

Siempre he pensado que las ocupaciones no son impedimento para que uno deje de escribir en el blog, pero a veces se junta todo y de verdad, aunque no quieras, el tiempo se reduce. Y esto de estar casada, no me permite por ejemplo, hacer como antes que se me hacían fácil, las 2 a.m. frente a la compu sin tener que ver con que a las 5 a.m. me tenía que levantar. Ocupaciones, ocupaciones.

 

Lo que quiero decir es, que no me he cansado ni aburrido; no he dejado el blog por Facebook, como me preguntó Feli ayer. Es más, de Facebook si me ostiné, ya casi ni entro y todos los días ignoro a un gentío. Ahora, lo que sí me ha tenido más entretenida es mi Miniblog en Tumblr, y no es que cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros porque ese Tumblr lo tengo desde hace mucho; pero precisamente, la brevedad que requiere, me hace escribir con más frecuencia.

 

Y sin duda, cosas cómicas y sobre todo insólitas me siguen pasando, de hecho, estoy a punto de hacer una categoría de gente demente que trabaja uno o que se relaciona con el trabajo de uno de alguna manera, pero a pesar de que pocas veces me he censurado por lo que piensen los demás, creo que en este momento no puedo publicarlo. Así que mientras tanto, voy acumulando cuentos i-ni-ma-gi-na-bles, y me río sola.

 

Pero bueno, todo bloguero que se respete, tiene épocas de perderse, así que más temprano que tarde vendrán los cuentos. Tal vez la próxima semana porque: Trabajaré el doble, daré clase, estudiaré y haré mi programa de radio. Nada nuevo, y aunque es bastante aboye, algo se desprenderá de por ahí. As always…

Marzo 21, 2009 Publicado por edelweissvoice | Cuentos de camino | | 3 comentarios

¡Café completo!

cafe_tacuba

Esta no es una entrada de www.con-cafe.com!

 

Sí…Tenía muchísimo tiempo sin postear, pero entre el aboye que se me ha multiplicado estas últimas semanas y las ausencias informáticas que he tenido en mi súper hora de almuerzo, no había tenido tiempo. Ajá, al grano…

 

Café Tacvba era una deuda que yo me tenía de toda la vida. Una de las pocas bandas mexicanas que me gusta muchisísimo (recuerdo a Timbiriche jaja), desde que estaba en bachillerato. Long time ago. Entonces este concierto fue como una recuperación de tiempo, por todas esas canciones y todos esos años noventosos, en los que no existía Internet y uno alquilaba Cd’s en el Capital Plaza para poder grabar las canciones que querías.

 

Arrancamos a las 6 de la tarde para Valencia. Nelson me pasó buscando por San Felipe, con mi fiel compañera La Mona, y nuestro pana Walter, dos razones suficientes para reír todo el camino, tarareando, por supuesto Café Tacvba. Waros teníamos que ser, diría Rufi.

 

Cuando llegamos, ni supimos de Caramelos de Cianuro. Los escuchamos por allá a lo lejos y cuando entramos, no pasaron ni 15 minutos para escuchar a la gente que fuimos a escuchar.

 

Me gustó mucho la energía con la que tocaron un poco más de dos horas y ese punto exagerado que tienen: Son demasiado divertidos con las canciones divertidas y demasiado desgarradores con las canciones desgarradoras. Y así nos pasearon de extremo a extremo.

 

“Diluyan sus problemas. Diluyan hasta su nombre”, dijo Rubén (a mi me gusta decirle Cosme) al arrancar. Yo lo que diluí fueron los nombres de otros para sacudírmelos mientras veía y oía que todo sonaba igual a como está en nuestras mentes. La memoria de éxitos repetidos como Las Flores, por ejemplo

 

Las luces, la ropa, el personaje de cada uno, las crinejas de Rubén, el paltó de Enrique, quien sí es igualito a su hermano el guitarrista (o es al revés?), y Emmanuel es igualito a Naudy Fernández, pero flaco, y según Nel, una imitación de Roque Valero en la batería. Y el repertoooorioooo, oh por Dios, puedo decir que hace años no quedaba tan conforme con el repertorio de un concierto (salvo el de Soda Stereo, claro, que muchos de ustedes leyeron, me pelearon o siguieron la bola). Sí, definitivamente, estas son las cosas básicas que a mi me hacen tan provincianamente wara, chico! Y no grupos electrónicos o raros europeos, qué hago.

 

¿Qué tocaron? ¡Todo! No es fácil administrar un repertorio de tantos años y tantos éxitos, pero la selección de verdad fue inmejorable, y vaya que pocas veces digo esto. Tengo temas favoritos universales que le gustan hasta el gato como Eres, que es impelable. O Esa noche, con esa letra amarga bolerosa que me encanta. Pero uno de mis favoritísimos en la vida es Trópico de Cáncer, vieja, nula, poco conocida y no éxito de radio. Cuando íbamos en camino, Walter comentaba el set list que había visto en Internet y yo le dije que lamentaba que toda la vida, Trópico había sido de mis favoritas porque esa jamás la cantarían. Todos asintieron unánimemente con “claaaro, esa nooo!”, y La Mona decía que yo siempre tenía una exigencia de ese tipo para después salir descontenta con algo. Resignada a no escucharla jamás en vivo, morí cuando Rubén-Cosme dijo “ahora vamos a cantar un tema de cuando el planeta todavía nos aguantaba”, o algo así (mal parafraseo), “esto es Trópico de Cáncer”. Demasiaaaaaaaaaado!!! Morí, de verdad. Y de ahí en adelante, todo fue tan completo que la ausencia de El ciclón, El puñal y el corazón o Aviéntame, no fue reprochable ¡100% conforme!

 

Casi 30 canciones (unos contaron 27, otros 28, y hasta 29), un montón de horas en las que sorprendían con una y con la siguiente, toda la noche. El bis más largo que he visto en mi vida empezó con Eres, que la gente pedía como loca, suponiendo que era la que faltaba, sin saber que aún quedaba pendiente la mitad del concierto. Rubén bromeó anunciando el “momento de las complacencias”, y se soltó puros clásicos. Bastantes concesiones para mí, que hasta me tripée su finísima versión de Los Tres. Es que hasta la pegué con el disco nuevo, que casi no me gusta, puesto que abrieron con Seguir siendo, mi preferida del Sino.

 

¿El público? Poco, y la mayoría una ladilla como de costumbre. Al llegar nosotros repetíamos ese chiste de los Benjamin (Buttons) que sueltan a cada rato en la radio, por los personajes “adultos pero del rock” que nos íbamos a encontrar. Sacando la cuenta, yo tenía unos 14 años cuando empecé a oír Café Tacvba, es decir que ya han pasado 15, o sea que quienes eran grandes en esa época, son treintones cercanos a los 40 y se vistieron con franelas negras y Converse para ir -como siempre- al concierto. De ese paquete sólo se salvó Walter, que tiene 23, lo que a nuestras conversaciones equivale a unos 10, porque cuando nosotros ya íbamos a conciertos él aún no salía solo. En fin, obvio que Benjamins era lo que sobraba, y la mayoría eran panas. De mi época, sólo yo me ufané de no haber pisado los 30 aún, me quedan meses.

 

De los 100 que estábamos, 50 éramos de Barquisimeto, no sólo por la cercanía con Valencia o porque Santana (big adulto contemporáneo) estuviera tocando en Caracas, sino que con la muela que nos metió el diario El Impulso publicando que Caféta venía a tocar en los carnavales de nuestra ciudad, los Bejamin rockeritos nos quedamos picados. Nel concluye, que Henri Falcón tiene que ver con Evenpro y fue una estrategia para arrastrarnos hasta el Fórum. De ser así, gracias Henri, prefiero siempre pagar en el Fórum, que ir a tus meriendas gratis, así sea con Café Tacvba.

 

Ahora, los que teníamos alrededor eran esos que siempre uno quiere ahorcar. El bendito efecto Mariposa Technicolor, es decir, ir a un concierto para escuchar únicamente la cancioncita que no pelan en la hora loca, fue lo que hizo exclamar a todas las gafas que teníamos al lado: “ay, que toquen La Ingrata, esa es la que yo quiero” o “Chamo, y no irán a tocar Ingrata??”. Pfffff. Imagínense la escena cuando sonó.

 

Lo otro que detesto y que por su puesto, no faltó fue el corito mil veces reseñado con desprecio en este blog de “oeeee, oeee, oeee, oeee”, que lo usan pa todo. O los que gritaban sin parar “viva México, Cabrones”, imagínense si el concierto hubiera sido de Molotov! Lo único fino que hizo esa multitud fue en uno de los intros: empezar a cantar el inicio de El baile y el salón “papararapa eo eoooo”.

 

En conclusión, hermoso. Creo que los vi justamente en 2009 para poder escuchar este completo recorrido de años y no cuando Avalancha o Cuatro Caminos era lo nuevo. Con muchos temas acumulados, este era el momento de ver a Café Tacvba!

 

Por eso yo ya me voy.

no quiero tener nada que ver

con esa fea relación de acción,

construcción,

destrucción,

ah-ha.

¿Cómo es que te vas Salvador

de la compañía si todavía

hay mucho verdor?

 

Marzo 11, 2009 Publicado por edelweissvoice | Musiquita | , , | 7 comentarios