¡Dale con el servicio! (esta vez en la Colonia Tovar)
Yo en realidad no quisiera escribir tanto de lo mismo. Aunque disfruto la crítica y la cosa, me estresa que los prestadores de servicios en este país sean tan mediocres. Lo escribo tan seguido porque tan seguido lo veo y lo sufro.
El fin de semana pasado fui a la Colonia Tovar. El viaje finísimo, divertido y muy rico todo allá. Pero pese a ser un sitio completamente turístico, la gente del lugar no se esmera ni lo mínimo porque a uno le provoque volver.
El ejemplo más patético es del lugar donde nos quedamos. Nos fuimos medio imprevisto, algo que yo no suelo hacer, pero mi preciado control estaba compartido. Así que tuvimos que pasar por aquello de que todo estaba full y en el ínterin conseguimos el teléfono de una señora que alquila unas cabañitas bien finas y con el servicio de hotel que mi extrema comodidad me permite decidir si me quedo en un sitio o no. Bastante aceptable.
Llamé a la dueña y me dijo que sí tenía disponibilidad, a lo que yo respondí que iría en unos minutos. Me pareció raro que ella no hiciera énfasis en indagar si yo sabía dónde rayos quedaban sus cabañas en medio de aquellas montañas. Un “ah bueno, la espero”, más simple que cortés me dio la bienvenida la Colonia Tovar. Yo pensé que se le había pasado.
Llegamos a la recepción y estaba un adolescente al frente del sitio, el más amable de todos los que allí nos encontramos. Preguntó si teníamos reservación, tomó los datos y llamó a una niña camarera, que ni siquiera nos dio los buenos días. Camino a la cabaña, otra vez el espíritu Hilton se apoderó mi cabeza y pensaba: este niño no nos dijo absolutamente ningún beneficio que tiene este hotel, ni qué tenemos cerca, ni ningún tipo de información útil o no. Pobre el recepcionista del Hilton que no la suministrase a sus huéspedes.
Y en efecto, faltó información importante: teníamos el desayuno incluido, cosa que nadie nos informó, sino que lo dedujimos por un papel que estaba pegado en la habitación con el horario. Y otra cosa… ¿dónde era el desayuno? Pues tampoco nadie nos informó que un poco más abajo estaba el restaurant, y además, había otro algo más refinado arriba.
Una de las cosas que más me sorprendió fue que nunca supe quién la Sra. Yadira, o sea, la dueña con la que hablé por teléfono. Es decir, lo supuse, pero la única señora que estaba allí tenía un hotel lleno y una gran ladilla de ponerse a hablar con alguien.
Luego, el hecho de que los dos restaurantes del hotel estuvieran cerrados ya a las 9 de la noche, cosa que me amarga porque yo siempre salgo tarde, es otro punto, pues yo no estaba preparada para encontrarme con que todo pueblo duerme temprano –como si no lo supiera-. Sin embargo hubo un sobreviviente donde pudimos ambientarle una cena alemana de cumpleaños a Nelson, y nos atendieron muy, muy bien, algo que agradezco enormemente.
Continuando con el hotel, al irnos al día siguiente –eso sí, luego de comernos el desayuno incluido- entregué la llave en la recepción, y dentro de aquel silencio, les dije al adolescente y a la señora sin pinta de dueña “nos vamos”. La señora sonríe y el adolescente responde “Ok”. ¡¿Ok?!! El espíritu Hilton entra en mí de nuevo y me recuerda que en el momento de la despedida es imprescindible preguntarle al huésped cómo la pasó, si le gustó el hotel, y sobre todo cantarle que “lo esperamos de vuelta”.
Pero volvemos a lo mismo. Una cabaña tremenda con vista fotográfica, en una ubicación privilegiada, no es un favor que los dueños de ese hotel les hacen a sus visitantes. Del sitio no nos podemos quejar, realmente es bellísimo, y como ven en la foto, súper relax, pero ¿por qué cuesta tanto ser amable, cortés y prestar un servicio dedicado en la mayoría de las ciudades –incluyendo las turísticas- en este país?
13 comentarios »
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Ejem…bueeeeenas yo soy la Sra. Yadira (o al menos asi dice en mi pasaporte jajaja)y fijate que estoy por alquilar en unos meses una quinta en Colinas de Vista Alegre o lo que muchos llaman “la vía linda para ir al Junquito”…eso sí mucho más amable que la misteriosa mujer de la Colonia Tovar jejejeje
Fuera de broma paso a dejarte un exitoso año 2008!
Pero se nota con todo y todo que no te estresaste por nada
Buena esa!
Dinos cuáles son esas cabañas para curucutearlas
jajaj muy chistosa la Yadi! (te mandé un correo)
eeeeh….para nada Kopp, cero estrés, puro relax.
Maléfica, las cabañas se llaman Klein Dorf. De verdad son muy finas. Están detrás de La casita del fondue. De hecho, muchas de ellas dicen “la casita de fondue”, pero ellos aseguran que no es lo msimo :s jeje
aplaudo su critica por mucho constructiva y que genera reflexiones para como mejorar nuestro servicio en la colonia tovar. estamos pronto a inaugurar nuestra posada spa llamada LA VISTA y comentarios de las necesidades de nuestros clientes son claves para mejorar cada dia mas la calidad de la oferta. sin embargo es importante mencionar que no solo se debe resaltar la manchita negra del zapato blanco ya que fueron segun sus propias palabras estupendamente atendidos en otro local del sector sin haberle al menos conferido el merito de nombralo con nombre y apellido. Como este local estoy seguro que existen muchos o la mayoria en la zona y confiamos en que nuestros miles de visitantes nos dejen sus opiniones para ofrecerles la calidez de este paraiso de contrastes llamado ” Colonia Tovar”
Atentamente ,
Cristobal Yanes 0416 6307705
Podrás creer que no supe cómo se llamaba el sito, Cristóbal? Afuera sólo había un cartel que decía “Auténtica comida alemana” Está como clandestino en un mini-edificio, dentro de un complejo donde también hay una farmacia cerca de la iglesia.
Pendiente de conocer La Vista, pues!
Valga la cuña !!!
http://maigualida.blogspot.com/2007/08/das-backer-caf.html
Saludos
Que terror. En diciembre fui con mi esposa a un restaurante que frecuentébamos cuando novios en Margarita y no sé si con la edad me he vuelto MÁS quisquilloso o de pana que antes no era así. Ella pidió varias cosas que estban sólo en el menú (no hay, se acabó, eso ya no lo servimos) hasta que pidió un timbal de fetuccini. Yo, pantagruélico, pedí una pizza con algunas cosillas más.
El momento cumbre de la noche llegó cuando el mesonero nos trajo la comida (un poco tarde, pero estaban abollados) y se le olvidó el queso de la pasta. Al pedírselo lo trajo y muy solícitamente procedió a servirlo “al voleo” cayendo una parte en la pasta y otra en la mesa. De verdad, el hombre lo lanzaba como si fueran semillas de patilla en un campo. Al mirarlo con unos cuantos puñales en los ojos el hombre lo que hizo fue reírse y darse media vuelta.
Cuando quedaba poca gente empezaron a cerrar puertas y sin aviso chocaron la silla de mi esposa con una puerta corrediza (creo que escogimos mal puesto de todas formas) y el mismo mesonero (que Basusu lo tenga en su paila) le dice: Arrimate un poquito…
Nos fuimos riéndonos de la cosa, ese día no teníamos afán de reclamar. Volvimos con una tropa de 5 niñas a comer pizza y la atención fue muy diferente: nos atendió el dueño. Creo que hay gente, incluidos los dueños de los servicios, que no aprecian el oficio de servir, tal vez por pensar que es degradante servir a otros.
Hasta luego
Creo que el tema de la mala atención al cliente siempre estará vigente en nuestro país, por lo menos por muuucho tiempo.
Hace unos días fui a comer en un sitio X con mi hermana. Como en la mesa sólo había dos sillas, dadas las dimensiones de mi barriga, tomamos otra para poner las carteras (la mía era de asas cortas, de esas que no se pueden guindar). Rápidamente llegó un mesonero diciendo que no podíamos usar la tercera silla; mi hermana le dice que no tengo espacio dónde poner la cartera por razones obvias y el hombre me dice que me la ponga a un lado. “¿A un lado? No me queda espacio”. “Sí, allí” -señalando con la boca un lugar indeterminado-. “¿Me la monto en la barriga?”.
El hombre balbuceó algo que no entendí, le repetí la pregunta y se quedó callado con mirada huidiza. “No me la voy a montar en la barriga”. Se fue sin dacir nada más y nos quedamos con la tercera silla. El rato que pasamos allí sentimos como si nos miraba con odio; menos mal que no se acercó más.
UHM, QUE PUEDO DECIR, SI LAS PERSONAS SE ESMERARAN EN DAR UNA ATENCION MAS DELICADA EN VEZ DE ESTAR MALTRATANDO A LOS POBRES QUE INTENTAN SER LOS CLIENTES EL TURISMO POR ESTOS LARES SERIA UN POCO MENOS DIFICIL DE HACER…
PERO NADA EN TIEMPOS DE CAPITALISMO SALVAJE LA GENTE BUSCA PRODUCTIVIDAD A CAMBIO DE AHORRO, TODO POR EL DINERO… EN FIN
SALUDOS ALGUN DIA VOLVERE A LA COLONIA GRACIAS POR RECORDARME
hola…. bueno, despues de leer todos sus cuentos….. y analisando bien las cosas…por experiencia propia, siempre nos fijamos de las cosas malas de los lugares pero no hacemos lo mismo cuano algo es bueno.. si, es verdad que hay mucha gente que no sabe de estas cosas o simplemente no les importa ya que son empleados y les da lo mismo…. por otro lado yo me fui con un grupo como de 8 personas para la colonia y tampoco teniamos reservacion…llegamos a unas cabañas en las que las pasamos super… tanto asi que despues de unos años estoy busacndo en internet la cabaña para ir con mi esposo y mis padres… y la verdad espero pasarla igual que aquellas vacaciones ya que mejor seria imposible… lamento tu mala experiencia, pero no tengas miedo de volver a experimentar ya que no todo el mundo tiene la culpa de los errores de otros…
en lo que si estoy de acuerdo contigo es que en esos pueblos los locales cierran temprano y no explotan al maximo las temporadas o fines de semana ya que cierran todo muy temprano..
debo decir algo, yo vivo en la colonia tovar y aqui los colonieros (personas con apellido aleman)son una maldita plaga, son personas que maltratan y humillan a otros incluso a sus familiares, asi que si viene por aqui no confien en ellos, y no vengan a vivir aqui porque perderan sus vidas
yo creo que los colonieros estan enrrasados con los nazis